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Alfredo Del Mazo, flojito y cooperando: Por Jesús López Segura Alfredo del Mazo Edomex Política 

Alfredo Del Mazo, flojito y cooperando: Por Jesús López Segura

No parece tener los arrestos para liderar la oposición priista en el país

 

En su columna “Se dice que...”, del periódico local del Valle de Toluca, Alfa Diario, se plantea lo siguiente:

“En lugar de resistirse obstinada y absurdamente, parece que el gobernador Alfredo del Mazo ha tomado la decisión de subirse al tren de Cuarta Transformación… Lo del tope salarial al que se ha adherido es el inicio, vendrá después la desocupación de la Casa Estado de México como residencia oficial y la desincorporación de la casa de Valle de Bravo y quizá la de Las Lomas en la Ciudad de México. Bien”.

Así dice Alfa, pero sinceramente yo opino que muy, pero muy mal… Si alguien estaba obligado a defender a su primo, el que lo puso en la gubernatura del estado más grande y rico de la República mexicana. Si alguien tendría la responsabilidad de asumir un liderazgo nacional de la corriente política que lo llevó al poder ése es Alfredo del Mazo

Si alguien tendría que haber dicho esta boca es mía luego de la tremenda madriza que Peña Nieto tuvo que tragarse estoica, vergonzosamente en la toma de protesta de don Andrés Manuel López Obrador. Si alguien tendría que haber defendido no sólo a su benefactor y padrino, sino a toda la clase política que lo hizo gobernador, haiga sido como haiga sido -como diría el clásico- ése es quien se dobla, se mimetiza, y cobardemente rinde la plaza, con el argumento hipócrita de que su corazoncito late ya por otros rumbos y causas.

Una de las principales habilidades de los priistas es su capacidad de simulación, de meterla doblada, como diría el “intelectual”. El gatopardismo priista es la causa de su larguísima permanencia en el poder. En realidad, ésa es la principal característica de lo que ellos mismos llaman “populismo“, su capacidad para pronunciar encendidos discursos en favor de las cusas populares, pero practicar políticas en sentido exactamente contrario.

Del Mazo presenta la reducción de salarios de la oligarquía burocrática estatal como si fuera una iniciativa suya y no una ley que de cualquier manera lo obligaría. Filtra a la prensa local que piensa dejar las residencias oficiales de Toluca, Valle de Bravo y Las Lomas de Chapultepec, pero se hace de la vista gorda con la brutal corrupción de su antecesor en el cargo, el cacique de Ecatepec, Eruviel Ávila que convirtió el municipio más grande del país en el peor lugar para vivir.

Eso se llama hipocresía oportunista, es decir un colaboracionismo simulado. Si Del Mazo sufrió una repentina clarificación interna que lo hace renegar de las políticas antipopulares y reaccionarias que le enseñaron sus ancestros, enhorabuena. Entonces esperaríamos que se sume con entusiasmo a la cuarta transformación nacional, pero no solo en actos simbólicos. Que se olvide de las tarjetas rosas y se faje los pantalones para combatir a fondo la inseguridad, la impunidad, la desigualdad social, y muy específicamente los feminicidios que azotan al Estado de México.

“En lugar de resistirse obstinada y absurdamente, parece que el gobernador Alfredo del Mazo ha tomado la decisión de subirse al tren de la Cuarta Transformación”, dice textualmente el comentario del periódico de referencia. Y ello no significa otra cosa que Del Mazo ha optado por aflojar y cooperar. Y quien lo dude, que recuerde cómo recientemente abandonó a su suerte a los habitantes de San Juanico, agredidos brutalmente por la policía capitalina. No dijo una sola palabra para condenar la violación de la soberanía de nuestro estado y la agresión a sus habitantes.

No es un hombre con los arrestos necesarios para asumir el papel que le correspondería como líder del principal reducto de su partido en el país.

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