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Edgar Olvera, de Naucalpan, detrás de los porros: Raymundo Riva Palacio / Por Jesús López Segura Destacadas Editorial UNAM 

Edgar Olvera, de Naucalpan, detrás de los porros: Raymundo Riva Palacio / Por Jesús López Segura

López Obrador podría solicitarle a Graue, en corto, que renuncie a la Rectoría

Mientras la UNAM y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México se desmienten mutuamente sobre la denuncia de las agresiones sufridas por estudiantes del CCH en la explanada de Rectoría, el 3 de septiembre pasado, Raymundo Riva Palacio (Estrictamente Personal/El Financiero), da a conocer -con base en un reporte de Eje Central- nombres de los posibles autores intelectuales de la agresión:

“Durante las mesas en Gobernación surgieron los nombres de los políticos que utilizan de manera regular a porros en los CCH de Azcapotzalco y Naucalpan, de donde se tiene identificado que la mayoría de los agresores tiene su centro de operación. Uno es Francisco Chiguil, electo diputado en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, en 1997, como miembro del PRD, y delegado en Gustavo A. Madero cuando se dio la tragedia en el New’s Divine, donde murieron 11 jóvenes y dos policías… Chiguil ha sido protegido de Joel Ortega, quien fue cesado como secretario de Seguridad Pública por el fallido operativo del New’s Divine, y actualmente es asesor de la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Pero quien lo llevó a Morena como candidato fue Martí Batres, actual presidente de la Cámara de Diputados y uno de los líderes del Consejo Estudiantil Universitario que se enfrentó al rector de la UNAM, Jorge Carpizo, a mediados de los 80″.

“El otro es el expresidente municipal de Naucalpan, Édgar Olvera, quien acaba de rendir protesta como diputado local en el Estado de México. Olvera es considerado como la cabeza del grupo político panista más poderoso en esa entidad. Los porros que atacaron a los estudiantes el 3 de septiembre, salieron de Naucalpan en un autobús blanco, que circuló por el Segundo Piso durante 24 kilómetros sin ser detectado por la policía…”

En la víspera del 50 aniversario de la matanza del 2 de octubre, es importante determinar con urgencia quiénes están tratando de generar un conflicto universitario que destruya la tersura vigente, hasta ahora, en el proceso de transición del Gobierno federal. La nueva derecha mexicana se reagrupa para presentar un frente contra las intenciones de llevar a buen término las bases para la cuarta transformación nacional que se propone López Obrador y que, definitivamente, significaría el punto final a los privilegios desmesurados de que ha gozado la clase política neoliberal, agrupada en las alianzas abiertas y encubiertas del prianperredismo.

Por lo pronto, el gobierno mancerista de la Ciudad de México libera a porros que Televisa presenta en imágenes como activos protagonistas de la agresión, alegando “falta de pruebas o ausencia de denuncia por parte de la UNAM“, mientras Alfonso Navarrete Prida pone a su porro Manuel Cadena -que como secretario general de Gobierno del Edomex desoyó denuncias nuestras de agresiones a este medio de comunicación- al frente de una mesa de diálogo sin posibilidad alguna de prosperar.

No sería nada extraño que, ante la multitud de intereses envueltos en el conflicto, lo que lo hace muy difícil de manejar -como todo conflicto universitario-, López Obrador le solicite amablemente a Enrique Graue Wiechers que presente su renuncia. Quizá sea la única forma de apaciguar los ánimos encendidos de estudiantes hartos de cohabitar en sus escuelas con la lacra del porrismo y de los capos del prianperredismo -jefes de los narcomenudistas de CU- molestos con el rector por haberlos expulsado de lo que consideran “sus islas” -luego del reportaje donde fue agredido el reportero de Ciro Gómez Leyva, Humberto Padget- y por haber manifestado simpatía por el nuevo Gobierno. Ya veremos.

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