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Peña y Murat mintieron, nos olvidaron: damnificada de Oaxaca

Se cumple un año del sismo de 8.2 grados que afectó alrededor de 950 viviendas

A pasado un año de aquel sismo de 8.2 grados que dejó a cientos de damnificados en Oaxaca. Rosita Santiago Santiago fue una de ellos y dice que le duele demasiado recordar la noche del 7 de septiembre, pues el terremoto sepultó a su esposo Arturo Guerra Jiménez y a su hija Ajelet Yeshua.

Un dolor de otra clase, una gran decepción, le causa que el presidente Peña Nieto no cumpliera su palabra de ayudarla con la beca de estudios que le prometió para su hijo Orlando Arturo, que sólo fue el pretexto para que saliera en las noticias:

“Aún recuerdo las palabras del presidente Peña. Me dijo que lamentablemente no iba a devolverme a mi esposo ni a mi hija, pero mis cosas materiales sí. Desde ahí, nada. No sé si se le olvidó o qué pasó”.

Rosita dice que hay videos y fotografías de aquel 13 de septiembre, cuando Peña Nieto llegó a Xadani para darle el pésame y hacerle la promesa.

Peña mintió. Lo mismo el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, que vino al municipio y públicamente se comprometió a ayudarla. Ivette Morán, esposa del gobernador, citó a Rosita en la capital del estado, pero poco después dejaron de responderle las llamadas telefónicas:

“Vino Murat y delante de la gente se comprometió. Rosario Robles sí me apoyó: una semana llevó a mi hijo a terapias. Pero luego todos se fueron. Me dejaron su número, pero ya no contestan”.

El terremoto de 8.2 grados ocurrió poco antes de la medianoche y afectó alrededor de 950 viviendas de esta comunidad zapoteca, de las cuales 350 sufrieron daños considerados como pérdida total, entre ellas la casa de Rosita, que tenía dos niveles.

“Estábamos todos juntos arriba. No me di cuenta la hora en que empezó a temblar. Ya estaba muy fuerte, ya se iba a caer la casa. Me di cuenta y desperté a mi esposo. Él me dijo: abre la puerta y yo voy por los niños. En eso se fue la luz. Él me dijo: córrele, que ahí traigo a los niños. Abrí la puerta, pero con el movimiento pisé un escalón y en el segundo me caí, me fui hasta abajo.

“Cuando volteé vi que la casa ya se iba a caer. Pensé que mi esposo ya venía atrás. Mi hijo dice que ya no vio a su papá ni a su hermana, y no sé si el golpe de la casa lo tiró y se quedó atrapado, pero ahí estaba debajo de la losa. Fue un milagro de Dios que mi hijo se salvara.

“La losa estaba en el suelo y mi hijo, allá abajo; logró salir, sólo se le lastimó su pierna y tiene un huesito afuera. No ha le han hecho una operación porque es muy riesgosa, ya que puede quedar inválido. Mejor me dice mi hijo que se queda así.

“Mi hija no tenía ninguna herida porque su papá la cubrió con su cuerpo. Creo que mi niña se asfixió porque mi esposo la abrazó y a él le cayó toda la losa”.

Con información de Proceso.

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