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“Renuncian” a Ernesto Nemer del PRI Edomex. “Too little, too late” Cámara de Diputados Edomex PRI 

“Renuncian” a Ernesto Nemer del PRI Edomex. “Too little, too late”

Vapuleado y sin recursos, no pudo ni meter las manos en las elecciones

 

Por Ángel López

Ayer, 5 de Septiembre de 2018, Ernesto Nemer Álvarez dejó la dirigencia estatal de (lo que queda) del PRI en el Edomex, y, siguiendo el ejemplo de las cigarras, langostas y otras plagas, voló en busca de nuevas tierras en las que aún queden recursos para la depredación.

Ernesto Nemer despacha ahora en la Cámara Federal de Diputados, coordina, desde hace unos días, la bancada más pequeña que el Revolucionario Institucional haya tenido en su historia.

No sería justo culpar en exclusiva a Nemer de la “turbomadriza” que recibió el PRI en las pasadas elecciones del Edomex, ya que el asteroide llamado López Obrador se encargó de extinguir a los dinosaurios en todo el país, pero… Tampoco sería justo exculparlo de toda responsabilidad sobre la estrepitosa derrota de su partido en una entidad que, ni con Fox, ni con Calderón, habían perdido y mucho menos por knock out.

También es verdad que a Nemer le tocó jugar una cascarita con un pie torcido y el otro sin zapato, ya que durante toda la campaña su gente se cansó de quejarse por la falta de recursos, abandono y negligencia por parte del gobierno del estado, quienes más allá de guardar una postura “apartidista e institucional” -como presumían en corto-, más bien parecía que se estaban haciendo los dormidos, o chingándose la lana ante el inminente tsunami que se aproximaba. Pero así son las cosas, y el que acepte trabajo de granjero, que luego no se queje del chiquero que tiene que limpiar.

Tan sólo 14 meses después de asumir el papel de dirigente del PRI mexiquense, Nemer es “renunciado” de su encargo y, como buen político, dice una cosa pero hace otra. Por un lado comenta que su partido “requiere una transformación urgente y necesaria para recuperar la confianza de la población”, tarea imposible, a menos que los dirigentes culpables de dicha pérdida de confianza (sigo hablando de Nemer, pero también de sus jefes) den paso a una verdadera renovación, en lugar de irse a coordinar con el mismo estilo desastroso a los diputados tricolores.

“La definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”.

 

Los “Insta-führers”

IMPORTANTÍSIMO es que se entienda que “renovación” no significa necesariamente que un millennial deba dirigir al PRI… Está más que comprobado que, salvo raras excepciones, la “nueva cosecha” priista está integrada en su mayoría por uvas podridas; Juniors fantoches e irrespetuosos que, al igual que el príncipe malcriado que nunca ha conocido el hambre y hereda el reino que su padre construyó, está condenado a destruirlo y abusar de una posición que nunca se ganó y de la que genuinamente está convencido que puede abusar.

Recordemos el caso del video en el que Luis Miranda hijo se refiere a sí mismo, borracho y en tercera persona como “el candidato”, mientras hace gala de lujos que “no tiene ni Obama” y que su padre no podría pagar con su sueldo, tales como relojes de cientos de miles de pesos, chefs privados y otras muestras de la modesta vida republicana de su familia.

A la mente me llega una anécdota sobre los hijos de un político cercanísimo a Enrique Peña, quienes, siendo malcriados como sultanes, a su tierna edad exhiben un desprecio grosero y altanería desmedida hacia sus congéneres, quienes aún son muy chicos para darse cuenta del peligro de convertirse en un adulto insoportable:

“-Oye, no sabía que era cumpleaños de M… y de su hermanito

-No, no es su cumpleaños, es el cumpleaños de su compañera de escuela, Susanita

-¿Y entonces por qué le están cantando las mañanitas también a ellos? Incluso tienen pasteles con sus nombres y veo que hasta tú les traes un regalo de cumpleaños

-Es que si no les cantan las mañanitas también a ellos y les dan regalos, aunque no sea su cumpleaños, se ponen a llorar, la vez pasada le pegaron a la niña festejada y le tiraron su pastel al piso

-…”

Así crece la nueva generación del PRI, quienes, siendo niños, no tienen la culpa de sentir celos, envidia o codicia, sino que los mismos padres son los culpables de alimentar tan penosa situación. Vaya angelitos que están criando.

No queda más que desearles suerte, humildad y pronta resignación a los jóvenes que, gracias a su temprana edad, aún tienen oportunidad de aprender del fracaso vivido recientemente, recapacitar y enmendar los errores cometidos con miras a su (en este momento incierto) futuro político. Jóvenes entre los que destacan Mariano Camacho (hijo del ex gobernador César), Ernesto Nemer Monroy, Max Quintana (esposo de Ana Lino, hija de Erwin Lino) y los hijos del ya mencionado Luis Miranda, entre otros.

Por otro lado, afortunadamente hay jóvenes priistas que brillan con luz propia y hacen un esfuerzo día a día por ayudar a construir un mejor Estado de México. Están a tiempo de sacudirse el estigma tricolor y sumarse a la gran transformación que se avecina.

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