Estás aquí
TLCAN: Más beneficios para Estados Unidos que para México Internacional TLCAN 

TLCAN: Más beneficios para Estados Unidos que para México

“México ha hecho concesiones significativas que son realmente muy buenas para los trabajadores canadienses”, dijo el 29 de agosto Chrystia Freeland

Todo indica que con el “entendimiento comercial” entre México y Estados Unidos quienes más beneficios tendrán son la economía y los trabajadores de ese último país, cuyo presidente también saldrá ganando, sobre todo en lo político-electoral. Consultados por Proceso, documentos liberados por la Representación Comercial Especial de la Casa Blanca, los cuales incluyen detalles de los capítulos comerciales más importantes negociados por ambas naciones, confirman dichos beneficios.

El acuerdo a modo para los intereses político-electorales de Donald Trump está enfocados a remplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con beneficios proteccionistas para su país.

Aun cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, consideran que ese entendimiento comercial acaba con la “incertidumbre”, en realidad beneficia mucho menos a la economía y a los trabajadores de México, destaca Proceso.

El mismo 27 de agosto, 90 minutos después de que Trump anunciara la conclusión de las negociaciones bilaterales con México, funcionarios de la Casa Blanca dejaron en claro en una teleconferencia de prensa que el entendimiento comercial se centró en la protección de los trabajadores estadunidenses y sus salarios, así como en hacer menos posible que del país muden sus plantas de manufacturación y ensamblaje a México.

“Es un compromiso de ganancia para nuestros trabajadores, sus derechos laborales y salarios frente a la amenaza de países que ofrecen mano de obra barata”, declaró uno de los citados funcionarios.

En cuanto al sector automotriz, por ejemplo, inciso álgido durante los más de 12 meses de negociaciones, la Representación Comercial Especial de la Casa Blanca (USTR, por sus siglas en inglés), establece lo siguiente: “Este acuerdo impulsa la manufactura estadunidense y el crecimiento regional, al requerir que 75% del contenido de un auto sea hecho en Estados Unidos y México”.

“Las reglas incentivarán miles de millones de dólares anuales en la producción adicional de vehículos y autopartes; ayudarán a preservar y relanzar la producción de vehículos y partes en Estados Unidos; transformarán las cadenas de suministro para utilizar más contenido de Estados Unidos, especialmente contenido que es clave para la futura producción de automóviles y empleos bien remunerados”.

Hace un año, cuando Estados Unidos, Canadá y México iniciaron las negociaciones para “modernizar” el TLCAN, Robert Lighthizer, titular de la USTR, propuso como meta y condición que las reglas de origen automotriz estuvieran definidas en 50% por contenido estadunidense.

Ildefonso Guajardo, secretario de Economía del gobierno de Peña Nieto, logró reducir la exigencia de Trump en los contenidos automotrices, pero a un alto costo y sujeto a la imposición de un arancel de hasta 25% si la producción mexicana rebasa la cuota que le impone la USTR.

Dos puntos en materia automotriz catalogados como “logros clave” por el gobierno de Trump quedan establecidos así: primero, “este acuerdo utiliza las reglas comerciales para impulsar salarios más altos, al exigir que 40-45% del contenido de un auto sea hecho por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora; segundo, este acuerdo supera al TLCAN 1.0 y al Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) al establecer procedimientos que modernizan la certificación y verificación de las reglas de origen y promueven su sólida aplicación. Esto incluye nuevas provisiones de cooperación y ejecución que ayuden a prevenir la evasión de obligaciones, antes de que suceda”.

La explicación técnica y sencilla al segundo aspecto de documentos del USTR implica que si México exporta a Estados Unidos más de 2.4 millones de autos deportivos o todo terreno será sujeto a la imposición de la tarifa arancelaria de 25% por Estados Unidos, y por igual si las exportaciones automotrices mexicanas superan los 90 mil millones de dólares.

México ha hecho concesiones significativas que son realmente muy buenas para los trabajadores canadienses”, dijo el 29 de agosto Chrystia Freeland, la ministra de Asuntos Internacionales de Canadá, al llegar a la sede del USTR para renegociar el TLCAN.

Bajo la sección 232 del acuerdo todavía tripartita, Estados Unidos doblegó a México para aceptar el castigo con un arancel de 25% si rebasa la cuota que le impuso a las exportaciones automotrices.

El compromiso finiquitado por Lighthizer y Guajardo suscribe que si no se pagan los 16 dólares a los trabajadores mexicanos que produjeron el 40-45% de las partes de un automóvil de exportación, la unidad será sujeta a un arancel aduanero de solamente 2.5%. Así, el castigo tributario transfronterizo le sale más barato a la empresa automotriz que aumentar el salario a los trabajadores.

Cuestionado al respecto, Jesús Seade –el jefe negociador de asuntos comerciales del equipo de transición de López Obrador que fue observador en las negociaciones con Estados Unidos durante seis semanas– responde a Proceso vía telefónica:

“La condición de la regla de origen ahí es que 40% corresponde al trabajador que recibirá 16 dólares la hora, de los cuales 5/8 –25% de 40%– tienen que ser manufacturas. Ese es 25%, pero tenemos un 15% con otras áreas como investigación y desarrollo. Entonces, si las empresas extranjeras quieren seguir produciendo en México tendrán que aumentar su producción, así como en investigación y desarrollo a cargo de ingenieros para poder cumplir con 15% de los 16 dólares.”

En el acuerdo de entendimiento comercial concretado con Trump, el gobierno de Peña Nieto no logró que la USTR cancelara el arancel de 25% a las exportaciones mexicanas de acero, de 10% a las de aluminio, lo cual incrementará el costo de los automóviles fabricados en México y vendidos en Estados Unidos.  Pero personajes cercanos a López Obrador comentan que el próximo gobierno de México adoptaría “medidas compensatorias en las importaciones de madera o plástico”.

“El paquete en su totalidad, creo, es un poco mejor que lo anterior. El entendimiento comercial salió mejor que una medida de control de daño. Fue Estados Unidos el que pidió renegociar el TLCAN y no México. Creo que el resultado fue mucho mejor de lo que se esperaba”, subraya Seade al hacer un balance de la conclusión de las renegociaciones, de acuerdo con el reportaje.

Con información de la edición 2183 de Proceso.

También te puede interesar: