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EU votará el TLCAN hasta 2019

Trump podría no tener todos los votos

 

México y Estados Unidos llegaron el lunes a un acuerdo preliminar para reemplazar el TLCAN con un nuevo tratado bilateral entre ambos países (con una vigencia de 16 años), que estaría dirigido a impulsar la manufactura estadounidense, una medida que genera ciertas interrogantes y amenaza con afectar las operaciones de empresas que hacen negocios en el bloque.

El presidente Donald Trump insinuó que podría dejar fuera del nuevo pacto a Canadá, el tercer miembro del TLCAN y el segundo socio comercial estadounidense. Pero dijo que le daría la oportunidad de volver, “si están dispuestos a negociar de manera justa”. Y para aumentar la presión sobre los canadienses, amenazó con imponer nuevos aranceles a sus automóviles.

Al respecto, Adam Austen, portavoz de Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, dijo que “sólo firmaremos un nuevo TLCAN que sea bueno para Canadá y bueno para la clase media”, y agregó que “se requiere la firma” de su país.

Con la posible exclusión de Canadá del TLCAN hubo críticas, en parte debido a los riesgos que podría representar para las compañías involucradas en el comercio internacional. Muchas empresas de manufactura han construido complejas pero importantes cadenas de suministro que cruzan las fronteras de los tres socios del TLCAN.

Trump rápidamente cantó victoria, e hizo notar que los precios de las acciones repuntaron el lunes, en parte por el aparente avance logrado con los mexicanos, además de que el acuerdo vigente se había ganado una reputación de ser dañino para los trabajadores estadounidenses. Un acuerdo ampliamente criticado por Trump por alentar a los fabricantes estadounidenses a mudar sus plantas al sur de la frontera para aprovechar la mano de obra barata en México.

Por ello es que el presidente estadounidense afirmó: “acabamos de firmar un acuerdo comercial con México, y es un acuerdo magnífico para todos. Es un acuerdo que mucha gente dijo no podía lograrse”.

El acuerdo preliminar con México podría fomentar una mayor producción en Estados Unidos. Aun así, está lejos de ser definitivo. Incluso después de que sea firmado formalmente, tendría que ser ratificado por los legisladores de cada país, el cual será votado por el Congreso de Estados Unidos hasta el próximo año, después de las elecciones de mitad de periodo programadas para noviembre, las cuales podrían poner fin al control de los republicanos en la Cámara de Representantes.

No obstante, el representante republicano Kevin Brady, presidente de la Comisión de Recursos y Arbitrios de la Cámara de Representantes y aliado crucial de Trump, expresó cautela sobre el aparente adelanto del lunes. Brady dijo que prevé “analizar cuidadosamente los detalles y hacer consultas en las próximas semanas para determinar si la nueva propuesta cumple con las prioridades comerciales establecidas por el Congreso”.

Además, Trump no dijo nada el lunes acerca de levantar los aranceles estadounidenses sobre el acero de México o Canadá, gravámenes que fueron impuestos en parte para presionar a ambos países a llegar a un acuerdo sobre el TLCAN.

“Un acuerdo trilateral es el mejor camino”, dijo John Cornyn, el segundo republicano de mayor rango en el Senado, y agregó que millones de empleos están en juego.

Y hay razones políticas para mantener a Canadá en el bloque. “No será fácil para México vender el ‘Acuerdo de Trump’ en casa si Canadá no considera que es un buen acuerdo”, afirmó Daniel Ujczo, abogado comercial de la firma Dickinson Wright PLLC. “Va a parecer que México cedió”.

Por su parte, el gobierno de México ha dicho que sí desea que Canadá forme parte de un nuevo acuerdo que reemplace al TLCAN. Pero el canciller mexicano Luis Videgaray dijo a los reporteros que “México tendrá un acuerdo de libre comercio sin importar el desenlace” de las negociaciones entre Washington y Ottawa.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos dijo el lunes que México ha aceptado garantizar que 75% del producto automotriz sea producido dentro del bloque comercial (comparado con el 62,5% actual) para gozar de la exención de aranceles, y que entre 40% y 45% sea fabricado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares la hora. Esos cambios pretenden impulsar la producción automotriz en Estados Unidos, lo que podría afectar a México.

Con información de Sin Embargo.

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