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Equipo de AMLO se hace bolas con “liberalización”, “legalización” o “despenalización” de la marihuana: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Editorial Narcotráfico Noticias principales 

Equipo de AMLO se hace bolas con “liberalización”, “legalización” o “despenalización” de la marihuana: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

De una simple iniciativa al Congreso, Olga Sánchez pasa a “negociar en la ONU”

 

El gabinete propuesto por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, está impulsando una suerte de “consultitis” peligrosa, porque si bien es muy loable que la sociedad decida en una democracia participativa, invariablemente las opciones a elegir tienen que estar sustentadas correctamente, es decir, ninguna puede padecer de objeciones técnicas graves, como es el caso del nuevo aeropuerto, pero también el del cambio de paradigma en materia de drogas.

En lo relativo al aeropuerto, lo único que ha quedado claro es que la disyuntiva entre Santa Lucía (proyecto impulsado por López Obrador durante la campaña) y Texcoco (plan ultramillonario defendido a capa y espada por los neoliberales en fuga, es decir, por poderosos grupos de interés y sus jilgueros de las televisoras), es que ambos tienen objeciones técnicas imposibles de ignorar, de modo que resulta una aberración que el gobierno en ciernes insista en someterlos a consulta popular.

No se sabe si esta obsesión por la consultitis revela una estrategia inteligente, cautelosa para no picar el avispero de los conservadores derrotados -que pueden ser muy peligrosos si se les “dan ideas” durante el largo periodo de transición-, o se trata de la vieja manía arraigada en los genes de una izquierda acostumbrada a usar a las masas como chivo expiatorio de sus malas decisiones.

Por su parte, Olga Sánchez Cordero, perfilada como secretaria de Gobernación en el nuevo Gobierno, irrumpió espectacularmente en el escenario de la tersa transición con un muy buen planteamiento de despenalizar la mota y la amapola, la primera con fines lúdicos y la segunda estrictamente medicinales, adelantando en su entrevista de Despierta, con Carlos Loret de Mola ( https://www.youtube.com/watch?v=JUUjYkbTnB8 minuto 9:30 ) que enviaría la iniciativa al próximo Congreso, dominado por Morena.

Pero ahora, la más destacada y rutilante estrella del gabinete presidencial electo nos sale con que el próximo Presidente López Obrador impulsará en la ONU la revisión de tratados internacionales en la materia, en los siguientes términos:

“Es una pauta interpretativa que podemos a lo mejor hacerle a Naciones Unidas para poder flexibilizar un tratado tan rígido como el que tenemos suscrito desde los años 70 en materia de penalización y combate a las drogas. No es legalización, es despenalización, ahorita en este momento (hablamos de) la mariguana y en un futuro, de la mano de Naciones Unidas, podríamos hablar de la amapola con fines estrictamente medicinales”.

Ese litigio internacional es demasiado complicado y puede llevar años, cuando la urgencia de la pacificación del país debe pasar necesariamente -al menos si se quiere ir realmente más allá de una retórica progresista, pero ineficaz- por la le-ga-li-za-ción. No liberalización -como dijo ayer Alfonso Durazo– ni “despenalización“, como insiste doña Olga, porque la marihuana ya está despenalizada en México, como festina Federico Berrueto en su comentario con Azucena Uresti en Milenio Noticias, como burlándose de doña Olga.

Los neoliberales salvajes enquistados en las televisoras concesionadas por el Estado mexicano -que se han destacado por el ataque sistemático a todo lo que plantea López Obrador-, están felices con esta confusión de los futuros ministros. Y no se diga el crimen organizado, así como los “criminales uniformados” (Alfonso Durazo dixit) y los de cuello banco que se seguirían enriqueciendo hasta la ignominia con la simple despenalización del consumo, mientras Don Andrés se convierte -a no dudarlo- en un líder mundial en la lucha contra el paradigma del prohibicionismo.

Entonces, ¿para qué carajos le dio la ciudadanía el poder suficiente en el Congreso de la Unión para instrumentar todos los cambios -de vida o muerte- que exige a gritos el pueblo de México desde hace doce años?

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