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Julio rompe récord en homicidios dolosos: 2 mil 599

El Estado de México es el más violento, al reportar 51 homicidios en lo que va del año (15 sólo en julio)

 

Lástima que el Presidente Enrique Peña no pidió disculpas con Denise Maerker por la ola de violencia que su mandato está dejando, pues en lo que va de este 2018 se han registrado 16 mil 339 asesinatos, rompiendo récord en julio con 2 mil 599 homicidios y, para acabarla de amolar, el Estado de México, de donde es oriundo el aún Presidente, se corona como la entidad con más delitos de este tipo, según difundió ayer el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) de la Secretaría de Gobernación.

Hace tres años, el recuento de los primeros siete meses del año fue de 9 mil 78 homicidios dolosos. Un año después, la suma parcial para ese periodo fue de 10 mil 964 expedientes. Para 2017, en el mismo lapso se registraron 13 mil 932. Y para el año en curso, el nivel se ubica ya en 16 mil 339 casos en los primeros siete meses, es decir, 44 por ciento más que en 2015.

En el periodo enero-julio de 2018, la tasa nacional de homicidios dolosos es de 13.10 casos por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, Colima continúa en primer sitio, con una tasa de 45.41, y Baja California se acerca al primer lugar, con 43.04. Guerrero aparece en tercer sitio, con 33.68, según una nota de La Jornada.

En lo que respecta a los feminicidios, en tres años casi se duplicó la cifra en el mes de julio, es decir, hubo 78 casos cuando el rango más alto de muertes violentas contra mujeres había sido en octubre, con 44 episodios.

Comparado con el tamaño de su población, hay más feminicidios en Zacatecas, Colima, Sinaloa y Chihuahua, aunque por número de sucesos, el Estado de México sigue a la cabeza, al reportar 51 en lo que va del año (15 sólo en julio), mientras Chihuahua tuvo 32.

Igualmente, sigue el aumento de robos en prácticamente todo el país, así como la persistencia de uso de armas de fuego. En junio del año en curso, 66.3 por ciento de los homicidios fueron con esa característica, y en julio, 67.9 por ciento.

El aumento es significativo si se considera la estadística de 2015, cuando el uso de armas de fuego, al perpetrar los asesinatos, era de 56.8 por ciento de los casos. Un año después subió a 61.89, en 2017 se incrementó a 67.6 y en el año actual a 68.2.

De acuerdo con información manejada el día de ayer, los secuestros también tuvieron un incremento el mes pasado y el Estado de México también figuró como una de las entidades más inseguras en este aspecto.

Por si fuera poco, los robos en general también tuvieron un aumento, es decir todos aquellos asaltos a casa habitación, robo de automóviles y autopartes, a transportistas, peatones, en transporte público, a negocios e incluso de ganado y maquinaria.

“La buena” es que según el reporte publicado por La Jornada, hay una leve contención en narcomenudeo y violencia familiar. ¡Menos mal!

Pero como bien señala Carlos Fernández-Vega en su columna México SA: “el resultado concreto de 12 años de guerra contra el crimen organizado –puesta en marcha por Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña Nieto– es que México es catalogado entre los países más violentos del mundo, con un creciente saldo de muerte y desapariciones, amén de un multimillonario cuan creciente costo económico […] Enrique Peña Nieto consideró viable mantener la guerra contra el crimen organizado, pero lo único que logró fue incrementar la de por sí terrorífica estela de sangre y el costo económico…”.

De Acuerdo con el Índice Global de Paz (IGP) 2018, México ocupa el escalón número 140 de 163 posibles a escala internacional, donde a mayor número significa mayor violencia o menor paz, posición equiparable a la que el mismo indicador asigna a naciones como Etiopía y Palestina, y donde Siria ocupa la posición 163.

Cuando Felipe Calderón declaró la guerra al crimen organizado en diciembre de 2006 -recuerda Fernández-Vega-, México ocupaba el escalón número 79 en el IGP, ubicándose entre Indonesia y Ucrania; seis años después se había hundido al peldaño 135 de 158 posibles, con niveles de violencia similares a los entonces imperantes en Costa de Marfil y Líbano.

 

Con información de La Jornada.

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