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Murió el neoliberalismo mexicano // Y al tercer día resucitó en Acapulco: Enrique Galván Ochoa/Dinero Andrés Manuel López Obrador Noticias principales Política 

Murió el neoliberalismo mexicano // Y al tercer día resucitó en Acapulco: Enrique Galván Ochoa/Dinero

Siguen los abusos bancarios. ¿Y las comisiones, apá? /Carlos Fernández-Vega/México SA

Banqueros mexicanos hacen fila para cortejar a un Presidente poderoso. Así titula Reuters la información de sus reporteros Dave Graham y Stefanie Eschenbacher. Se refiere al ánimo que campea en la convención de banqueros de Acapulco. Antecedentes: El 18 de marzo, en Palacio Nacional, López Obrador decretó el fin del neoliberalismo. Quedan abolidos el modelo neoliberal y su política de pillaje antipopular y entreguista. El sector financiero, en manos de la banca internacional en un 90 por ciento, trata de acomodarse en el modelo posneoliberal que, por cierto, todavía no está bien diseñado. Sus ganancias bien valen darse una sancochada en el nuevo dogma: el año pasado ganaron 157 mil 100 millones de pesos, un 8.5 por ciento más que el año previo, de acuerdo con la estadística de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores“. Así comienza su columna “Dinero” el reconocido analista económico de La Jornada, Enrique Galván Ochoa, citando a la agencia internacional Reuters.

Se respira como una bocanada de aire fresco leer a los analistas que no están cas(z)ados con el enfoque monetarista neoliberal clásico que priva en las televisoras del país, sólo preocupadas por sus ganancias potenciales en la bolsa; por los indicadores cotidianos que perfilan resultados de su especulación financiera; por los niveles de inflación y pérdidas o ganancias del peso mexicano frente al dólar.

“Arranca la siempre pomposa convención bancaria –la número 82– en Acapulco, Guerrero, y lo hace, tal cual sucede desde hace casi tres décadas, con un asunto toral e irresuelto: las abundantes cuan onerosas comisiones que las instituciones financieras cobran a su clientela”, dice por su parte en “México SA: Carlos Fernández-Vega, también de lectura imprescindible en La Jornada.

“Con nada se sacian, y lo peor del caso es que ninguna autoridad les pone freno. Desde la reprivatización salinista de la banca (1991-1992), el número de comisiones no solo se ha multiplicado, sino que su cobro se ha convertido en uno de los principales motivos de las altísimas cuan crecientes utilidades bancarias”.

“En 1995 (aunque, la evidencia era más que obvia desde el inicio de 1994) el sistema bancario mexicano oficialmente quebró, lo que llevó al gobierno zedillista a poner en marcha el rescate -igual de voluminoso que de ilegal- de los barones del dinero, a la par que trasladó la factura, íntegra, a los mexicanos, quienes casi 25 años después siguen pagando –y de qué forma– por los excesos de los amigos del régimen”.

Galván resume la postura oportunista de los barones de la banca respecto del Presidente López Obrador:

“Durante dos años, en su reunión anual más importante en México –agrega Reuters–, los banqueros hicieron veladas advertencias sobre el riesgo de que el veterano izquierdista Andrés Manuel López Obrador llegara al poder’. Algunos participaron abiertamente para impedirlo. El director general de CitiBanamex, Ernesto Torres Cantú, militó en el grupo de 300 empresarios por Meade. Otros lo hicieron desde la oscuridad. Recientemente salieron a luz los nombres de empresarios que estuvieron atrás de la producción del cortometraje El populismo en América Latina. Luego salió a flote el compló en que presuntamente se enredó Enrique Krauze, aunque ahora lo niega. Sin embargo, los protagonistas de la convención anual de banqueros número 82 están dispuestos a que todo ese pasado se lave con las aguas de Acapulco, la más bella bahía del mundo. Ya lo dijo el nuevo presidente de la asociación, Luis Niño de Rivera. Más que palabras e ideologías, lo que cuentan son los hechos: el respeto a la autonomía del Banco de México, que el gobierno no gaste más de sus ingresos, y obviamente que la cuantificación de las comisiones que los bancos cobran a sus clientes –habría que incluir a las Afores– se deje al libre mercado, a la competencia, como ha sido hasta hoy. López Obrador está dispuesto, la ley con la que Ricardo Monreal ha andado espantándolos sigue congelada, y así seguirá. Pero los bancos deben corresponder: deben prestar dinero para hacer posible lo imposible por décadas: un crecimiento de 4 por ciento de la economía y comprometerse en el combate a la corrupción. Moraleja: el neoliberalismo mexicano murió, pero resucitó al tercer día en Acapulco“, concluye Enrique Galván Ochoa,

Por su parte, el otro analista jornalero, Carlos Fernández-Vega, remata en sus “rebanadas del pastel”:

“¿Será que, por sentirse cómodo, el mandatario planchó el asunto de las comisiones en la casa de un buen amigo y tan-tan, o acaso porque apadrinó al hijo de un banquero, con el pederasta a un lado, y todo resuelto?

Con información de La Jornada

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