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Amlo se congratula e insiste en “la reconversión del Ejército” en lugar de la “militarización de la policía” Andrés Manuel López Obrador Noticias principales Seguridad 

Amlo se congratula e insiste en “la reconversión del Ejército” en lugar de la “militarización de la policía”

Mario Delgado, más papista que el Papa, rechaza el acuerdo logrado por Monreal, pero de seguro se disciplinará

Contra lo que esperaban sus críticos, el Presidente López Obrador calificó como “un hecho verdaderamente trascendente, histórico”, la reforma constitucional que el pleno del Senado aprobó ayer jueves, por unanimidad, de diversos artículos “para que las Fuerzas Armadas nos ayuden en labores de seguridad pública para la creación de la Guardia Nacional“.

“Estamos muy satisfechos con la aprobación de la reforma constitucional para la creación de la Guardia Nacional. Quiero hacer un reconocimiento a todos los senadores de todos los partidos, a los independientes, porque fue un apoyo unánime. Algo pocas veces visto, sobre todo en esta nueva etapa de cambios, de transformaciones, de separación auténtica de poderes”, dijo Andrés Manuel López Obrador.

Este gran logro de Ricardo Monreal, que habla de su gran capacidad de gestión y concertación política, es desdeñado por Mario Delgado quien, más papista que el Papa, es decir, más obsesionado con la militarización de la Guardia Nacional que el propio López Obrador, declaró: “A mí me gustaba más una policía militarizada con mando mixto”.

Dijo López Obrador que ahora tendremos un marco legal que nos permitirá tener una Guardia Nacional con el apoyo de las fuerzas armadas, policía naval, militar y federal. Es sumar elementos, sumar recursos, sumar voluntades, trabajar de manera coordinada para garantizar la paz y la tranquilidad en el país. Fue un hecho verdaderamente trascendente, histórico, porque la Reforma Constitucional permite que las fuerzas armadas nos ayuden en labores de seguridad pública. Esto no se había logrado en muchos años y había una situación irregular, no apegada a la Constitución.

Reconversión de la Fuerzas Armadas

El Ejército y la Marina ayudaban, pero no como lo establece ahora la Constitución, con la reforma ya podrán tener un marco legal para ayudarnos en labores de seguridad pública con el propósito de dar el giro a las fuerzas armadas, poco a poco, de manera gradual, respetando derechos humanos, con el uso prudente de la fuerza, ir dando este giro de seguridad nacional, seguridad interior y seguridad pública que no sea el único objetivo la defensa nacional, porque como ha sucedido siempre en la historia para defender el territorio nacional, para defender a México todos los mexicanos lo haríamos. Como ha sido siempre, todos estaríamos dispuestos a defender a México.

En pocas palabras, AMLO ratifica lo que ha venido planteando desde el principio y que su gente de comunicación social ha sido incapaz de recuperar en forma conceptualmente accesible a los críticos de la militarización. Lo que se pretende el Presidente es reconvertir al Ejército, “civilizarlo” en vez de “militarizar” a la policía. Ir transformando en 5 años a los militares en policías respetuosos de los Derechos Humanos. Como los cascos azules de la ONU, para que combinen las mejores características castrenses, disciplina y capacidad técnica, con la formación profunda en materia de Derechos Humanos, a fin de que, lejos de declarar guerras contra el crimen, ayuden a controlarlo y a reincorporar socialmente sobre todo a jóvenes descarriados y atraídos por la delincuencia organizada por la falta absoluta de oportunidades en la que sumió el neoliberalismo corrupto a vastos sectores de la población mexicana.

Se trata de recuperar a las ovejas extraviadas con labores propias de un marco de reconciliación nacional, al mismo tiempo que se desarrolla la capacidad de fuego suficiente y necesaria para cuando la situación lo reclame. Siempre actuando con extrema prudencia y nunca usando la fuerza para reprimir y ensangrentar a la nación, como evidentemente era la intención de los neoliberales salvajes que proponían la “ley de seguridad interior”.

La reforma requiere la aprobación en todos los congresos locales.

Por su parte, Ciro Gómez Leyva, otro obsesivo no de la militarización, sino de permitir que los soldados disparen contra la gente a la menor provocación, llevó casi a fuerzas a Manuel Clouthier, quien renunció recientemente a la política y se dedica ahora a sus negocios del campo, a su espacio “Por la Mañana” de Telefórmula para que despotricara contra la Guardia Nacional. “En el Valle de Culiacán se instauraron operativos de la policía militar desde el 2016 y no han servido para nada. Los criminales se pasean con sus armas y aterrorizan a la población a 20 kilómetros de Culiacán. La Guardia Nacional no servirá para nada”, sentenciaba para regocijo de su anfitrión.

Por su parte, Carlos Loret de Mola presenta una nota amplia sobre el regocijo general por la aprobación unánime de la reforma en el Senado, pero al final expone declaraciones de distinguidos panistas que se apropian del mérito, llevando agua a su molino como si fuera un logro impulsado por ellos y no una labor de todas las fuerzas políticas y ciudadanas dirigidas y atemperadas por Monreal. Lo mismo hace Claudia Ruiz Massieu en otros canales y medios escritos: fanfarronear que gracias a su colaboración se alcanzó el histórico acuerdo.

Se nota que Monreal fue capaz, al mismo tiempo, de convencer al Presidente de que aceptara los cambios propuestos abrumadoramente por organismos nacionales e internacionales que abogaron por la no militarización de la Guardia Nacional en el Parlamente abierto por el Senado. Otro gran mérito de Monreal que otros, oportunistamente, quieren autoadjudicarse.

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