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La COPARMEX rompe lanzas contra el nuevo Gobierno por cancelación del NAIM en Texcoco: Por Jesús López Andrés Manuel López Obrador Destacadas NAICM 

La COPARMEX rompe lanzas contra el nuevo Gobierno por cancelación del NAIM en Texcoco: Por Jesús López

“López Obrador miente, traiciona la democracia y roba el patrimonio nacional”: Gustavo de Hoyos

 

 

Por Jesús López

El líder de los patrones, Gustavo de Hoyos, acusa a López Obrador de mentir, traicionar y robar, que son justamente las tres cosas que había prometido a los mexicanos, reiteradamente, nunca iba a hacer, por ningún motivo.

Dice el empresario, sin poder ocultar su ira por la cancelación del proyecto Texcoco para el NAIM, que el Presidente electo mintió cuando aseguró -ante la COPARMEX y ante la opinión pública- que el aeropuerto se podría terminar de construir con capital privado. Agrega, con lapidario tono, que se traicionó la democracia al realizar una consulta violatoria de la ley. Y finalmente, acusa que al detener la obra se roba dinero del patrimonio nacional que en última instancia va a parar a la basura.

Es la primera confrontación abierta de los empresarios con el nuevo Gobierno y su tono tan agresivo revela hasta qué punto los hombres de negocios involucrados en la última gran minita de oro del peñismo lamentan que se les impida concretarla. Las pérdidas podrían ser incalculables, mucho más allá de las que podrían esperarse de una inversión “normal”.

Varios son los motivos que tendría López Obrador para cancelar ese proyecto. El primero es la posibilidad muy clara de altos grados de corrupción en el mismo. Los empresarios están demasiado molestos por la cancelación, a pesar de que se les ha dicho en todas las formas posibles que se les va a devolver lo invertido, lo que permite presumir que sus ganancias iban a ser mucho mayores de lo que se podría esperar en una inversión legal.

Las indemnizaciones no contemplan las ganancias que se esperaban por abajo de la mesa y sólo eso explicaría la iracunda reacción de los inversionistas que llegan al extremo de presionar para la devaluación del peso, la caída de la bolsa de valores y la reprobación por parte de las casas calificadoras, invariablemente al servicio del gran capital, mediante un ruido mediático que fácilmente podría inscribirse en el marco de traición a la patria.

Otro motivo para la cancelación -y no la transformación del proyecto Texcoco en uno completamente privado-, es el daño irreversible al medio ambiente, principalmente en materia de regulación hídrica de todo el Valle de México y las gravísimas consecuencias para una de las masas poblacionales más grandes del orbe.

“El cuidado de los patos”, como dicen con inocultable desprecio los que no tienen ningún respeto por el éxodo de sobrevivencia de aves migratorias en peligro de extinción, con todo y su trascendente gravedad para la vida en el planeta, podría inscribirse en segundo término.

Esta mañana, Carlos Loret de Mola, uno de los jilgueros de la televisión que más ha presionado en favor del proyecto de Texcoco, sienta en la mesa con Mario Delgado adivine usted a quién: ¡Claro, a Gustavo de Hoyos!

La estrategia mediática es muy clara, Delgado fue de los pocos morenistas que se pronunciaron en favor de Texcoco y es uno de los “voceros de la cuarta transformación” que habitualmente se deja mangonear por los enemigos declarados de la misma. Es muy blando, y quizá por ello mismo López Obrador lo manda a debates de ese corte para precisamente evitar confrontaciones de las que el nuevo gobierno pudiera arrepentirse, al menos antes de tomar los hilos del poder presidencial.

Delgado elude sistemáticamente que el Congreso de la Unión, dominado por Morena, podría haber convocado una consulta legal, con base en la Ley Federal de Consultas Populares que lo faculta igual que al presidente de la República, y eludió hacerlo porque todavía no asume su responsabilidad a plenitud de ejercer el poder que le dimos en las urnas.

Mario Delgado se dedicó en la mesa de Despierta a defender lo indefendible: que la consulta realizada tiene validez metodológica. Con esa actitud, el líder morenista de los diputados federales contribuye enormemente al desprestigio del nuevo Gobierno, porque cualquier estudiante de preparatoria sabe cómo deben construirse las muestras representativas de un universo estadístico.

Cada vez les va a ser más difícil sostener el discurso absurdo de legitimación de una consulta con graves deficiencias metodológicas, cuando podrían dar el giro que la legitimidad democrática les dio sin regateos: el presidente electo tiene todo el derecho de parar una obra basada en la corrupción y que además pasa por encima de la voluntad de los pobladores de la zona directamente afectada y potencialmente podría representar un desastre ecológico para todo el Valle de México.

Arriesgar algo tan delicado en una consulta improvisada constituye incluso una grave irresponsabilidad del próximo gobierno de quien esperamos actúe sin vacilaciones contra la corrupción de sus antecesores como ha prometido. Ni más ni menos.

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