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Filón de firmas inmobiliarias, la ribera de la presa Valle de Bravo Corrupción Ecología Edomex 

Filón de firmas inmobiliarias, la ribera de la presa Valle de Bravo

Las viviendas, que se llegan a cotizar en más de $15 millones, han invadido áreas naturales protegidas

Los resquicios de la ribera de la presa Valle de Bravo están en la mira de las inmobiliarias. Se estima que 80 por ciento ya está ocupada por lujosas casas de fin de semana de habitantes de Ciudad de México y Toluca, y sigue el acecho en lo que queda, que es parte de áreas naturales protegidas y del parque público Velo de Novia, relata un reportaje del diario La Jornada.

Por su biodiversidad, en el municipio hay espacios que son parte del área de protección de recursos naturales, zona protectora forestal de los terrenos constitutivos de la cuenca de los ríos Valle de Bravo, Malacatepec, Tilostoc y Temascaltepec; es Santuario del Agua y ahí se encuentra el parque público de la cascada Velo de Novia.

La presa es parte del sistema Cutzamala que abastece agua al valle de México; los ríos Tizates y Amanalco desembocan aquí, y fue construida en 1947 como parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán. Tiene capacidad para almacenar 394 millones de metros cúbicos y desde 1982 se incorporó al sistema Cutzamala, que en total cuenta con siete presas y del que se envían 14 mil 500 litros por segundo de agua potable a nueve alcaldías de Ciudad de México y 13 municipios mexiquenses.

Durante un recorrido por el embalse se observan construcciones en desarrollo con decenas de trabajadores, letreros de venta de terrenos en medio del bosque. La zona más conservada es la que está cerca de Velo de Novia, hay algunos pescadores solitarios. Capturan mojarra, lubina, tilapia, carpa y trucha, entre otras. La biodiversidad en la zona es importante, hay especies como calandrias, garzas, aguilillas; anfibios, y reptiles, varios de ellos con protección especial, según la NOM 059.

Proyectos lujosos

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) intervino este año, a partir de quejas de ciudadanos, por el proyecto Agua Bendita y lo clausuró. Se encuentra en el paraje Casa Blanca, en la zona de Velo de Novia, carecía de autorización de cambio de uso de suelo en terrenos forestales, pero las casas se promovieron en páginas de Internet de venta de inmuebles.

Esa obra, aún no suspendida, se pretende hacer en 39 mil metros cuadrados de bosque de pino y encino, con 120 metros lineales frente al lago y se deforestará 80 por ciento de la vegetación. En un video publicitario se asegura: sumérgete en el estilo y exclusividad que te quitarán el aliento, en las 35 residencias promovidas por B Group.

Juan Carlos Lara, a cargo de la oficina del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) en Valle de Bravo, señala que para este proyecto era imposible que los promoventes pudieran obtener las licencias de construcción, pues estaba en plan parcial A; es decir, se prohíbe la urbanización y se ubica en el parque público Velo de Novia.

Ante la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México se presentó en mayo pasado la información de que además está dentro del parque estatal Santuario del Agua, cuyo programa de manejo dice que esa zona es de protección y prohíbe asentamientos humanos.

El ayuntamiento reconoció que sí está en un área parcial tipo A, e inició un procedimiento administrativo contra el responsable del proyecto.

Otra construcción polémica es Pedregal San Lorenzo, con seis bungalós, a la cual la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) le autorizó la exención de presentar impacto ambiental; se desconoce por qué, presuntamente sería sobre claros existentes, pero lo que se ve es bosque.

También está el plan La Riviere -continúa el reportaje de La Jornada-, donde empezaron a trabajar cuando la manifestación de impacto ambiental (MIA) estaba en trámite, lo que indica que no se debía hacer nada, y desviaron una corriente de agua que no notificaron, pese a ello, la Profepa sancionó sólo con una multa, pues la Semarnat dio la autorización del trámite, cuando el castigo debió llevar a la restauración del sitio, explica.

Lara agrega que otro proyecto es Rancho Avándaro, cuya primera etapa se hizo en los años 80 y ahora se pretende ampliar, por lo que ya tramita ante la Semarnat la autorización de la MIA.

Argumenta derechos adquiridos, lo cual en materia ambiental no existe, se tienen que adecuar a las normas existentes al momento en que se realiza el proyecto.

En 275 mil metros cuadrados se prevén 166 lotes, lo cual eleva la mancha urbana, pues incluso prevé urbanizar. Inclusive hay una construcción casi terminada, con grandes ventanales de cristal a unos 150 metros de la boquilla del lago, propiedad de un ex alcalde.

Juan Carlos Lara estima que 80 por ciento de la ribera de la presa está ocupada, y el auge inmobiliario comenzó a partir de que opera la autopista de cuota, facilita el acceso de viaje a personas de Toluca y Ciudad de México. El paisaje y el ambiente de Valle de Bravo se convirtieron en un nicho para el mercado inmobiliario, empezaron a llegar más personas para invertir y hacer fraccionamientos.

Hablan de un supuesto desarrollo económico, dice, pero no hay certeza de las condiciones laborales de la gente que trabaja ahí, y para dar servicios turísticos se requiere una importante inversión, los fraccionamientos tienen prioridad, en lugar de la conservación del bosque.

Con información de La Jornada.

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