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La CNDH acredita ejecuciones arbitrarias en caso Palmarito; emite recomendaciones a Sedena y SSP Puebla Derechos Humanos Destacadas 

La CNDH acredita ejecuciones arbitrarias en caso Palmarito; emite recomendaciones a Sedena y SSP Puebla

Ciro Gómez Leyva critica a la CNDH y promueve, desde Imagen TV, la violencia criminal de soldados

Por Jesús López Segura

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A 16 meses de los enfrentamientos entre presuntos huachicoleros y efectivos de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Seguridad Pública (SSP) de Puebla, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación por dos ejecuciones arbitrarias; tratos crueles contra 12 personas, incluidos tres menores; la detención arbitraria de dos infantes, y la alteración de la escena del crimen que implicó la manipulación de un cadáver.

En mayo de 2017 el país se vio impactado después de darse a conocer los videos captados por cámaras de seguridad en las calles de Palmarito Tochapan, municipio de Quecholac, donde se advierten enfrentamientos entre los presuntos integrantes de una banda de robo de combustible con soldados y policías estatales, así como la ejecución de al menos una persona por parte de un soldado.

“¿Qué clase de Estado de Derecho es éste?”, se pregunta indignado Ciro Gómez Leyva en su noticiario nocturno de Imagen TV. Pero su evidente molestia no obedecía a la brutal imagen de un soldado disparando en la cabeza de un hombre lastimado que yacía en el suelo, que ya estaba sometido al cien por ciento. No, su indignación era porque, “a reserva de leer el informe de la CNDH que había recibido apenas por la tarde, se condenaba esa ejecución sumaria perpetrado por un soldado, pero no el disparo por la espalda que recibió otro militar”, a manos de los presuntos criminales.

En un país en donde crecen de forma exponencial los linchamientos, por la impunidad de casi 99% que las ineptas autoridades provocan, un comunicador promueve -desde la tribuna de un espacio de concesión estatal-, que soldados “hagan justicia por su propia mano”.

Los enfrentamientos del 3 de mayo del año pasado dejaron como saldo de seis civiles y cuatro militares muertos; 14 ciudadanos y 12 soldados lesionados, y 13 personas detenidas, entre ellas cuatro menores de edad.

La CNDH contó con pruebas para determinar que elementos de la Sedena y de la SSP de Puebla participaron en “la ejecución arbitraria de dos personas, el trato cruel contra 12, incluidos tres menores de edad, la detención arbitraria de dos infantes, la manipulación de un cadáver y la colocación de armas largas que se relacionaron con dos personas fallecidas”.

Y eso es precisamente lo que irrita a un comunicador que pugna por la violación masiva de los derechos humanos de los mexicanos, desde una televisora concesionada por el Estado presuntamente para contrarrestar los excesos del monopolio televisivo en el país. Un “periodista” que se las da de “imparcial” y “objetivo” pero que no solamente ve con buenos ojos que se masacre de esa forma salvaje a un presunto criminal que yace en el suelo, sino que se molesta porque el militar que cometió tan cobarde agresión sea castigado.

Ciro se parece mucho al ex gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, quien estuvo festinando durante aproximadamente dos meses la ejecución sumaria masiva que tuvo lugar, también a manos de soldados, en el municipio mexiquense de Tlatlaya, hasta que los reportajes de Esquire y AP le callaron la venenosa boca y sepultaron sus ridículas aspiraciones presidenciales.

 

Los hechos

En el expediente, además de confirmar lo que revelaron las imágenes, de que un soldado ejecuta a uno de los detenidos ya cuando se encuentra sometido en el piso y no presenta riesgo alguno, se menciona que otra de las personas fue ejecutada cuando se encontraba en el interior de una camioneta.

También, queda establecido que otras dos de las víctimas mortales de este enfrentamiento son personas aparentemente ajenas al hecho. Una mujer que caminaba por la calle y un hombre que se encontraba parado en un área conocida como los lavaderos, donde los agricultores de la zona acostumbran limpiar las hortalizas que cosechan.

En cuanto, a una de las víctimas de ejecución arbitraria, la CNDH identifica como Víctima 13 o V13, señala:

“V13 fue sometido en posición decúbito ventral, con la cabeza apoyada sobre ambos brazos, posteriormente AR54, se ubicó por detrás y a la derecha del detenido, colocándole su arma de fuego a una distancia no mayor a 60 centímetros en la región cefálica y accionó su arma de fuego, privándolo de la vida”.

En el expediente, se incluye el testimonio de otro de los militares que narra la forma en que ocurrieron los hechos:

“En ese momento la [persona de identidad reservada] no representaba riesgo alguno para nosotros porque se encontraba sometido, estaba boca abajo, […] cuando en ese momento escuché un disparo de arma de fuego sobre mi costado derecho, cerca de mí, y al escuchar el disparo inmediatamente volteo”.

Señala que “puede ver al responsable, identificado como AR54 que estaba a una distancia de unos 50 centímetros de la persona sometida al piso y que tenía su arma sostenida con ambas manos y retrayéndola hacia su cuerpo”.

“En ese momento me dirijo hacia donde estaba [AR54] para preguntarle […] porque había disparado en contra de la [persona de identidad reservada]. Pero él se volteó a verme […] y se dirigió hacia la esquina y en ese momento se fue”, relata.

Jesús López Segura, CON INFORMACIÓN DE Proceso e Imagen TV.

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