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Mientras se decide NAICM, cirugía mayor a aeropuertos de CDMX y Toluca: Javier Jiménez Espriú Destacadas Ecología NAICM 

Mientras se decide NAICM, cirugía mayor a aeropuertos de CDMX y Toluca: Javier Jiménez Espriú

El terreno de Texcoco es el peor para una obra como la del puerto aéreo

 

En tanto se decide cuál es la mejor alternativa para la construcción del Nuevo Aeropuerto de México, el presidente electo López Obrador alista una “cirugía mayor” a los aeropuertos de la CDMX y Toluca para que operen en conjunto por los siguientes seis o siete años, declaró Javier Jiménez Espriú.

Al salir del encuentro que sostuvo con el Consejo Coordinador Empresarial, el futuro secretario de Comunicaciones y Transportes puntualizó:

“Independientemente de la opción que se toque es necesario hacerle una cirugía mayor al aeropuerto Benito Juárez, el cual seguirá funcionando los próximos seis o siete años. Tenemos que reincorporar el aeropuerto de Toluca, el cual se puede ampliar hasta ocho millones de pasajeros, probablemente”.

“Estoy cierto, porque me lo han dicho los mejores expertos, el sitio donde se está construyendo el nuevo aeropuerto es el peor sitio para la construcción de una obra de esa envergadura. Es el peor sitio para mantenerlo y para operarlo, independientemente del impacto que se tiene… Estamos entre dos decisiones que no son las mejores, queremos la menos mala y mejorarla en lo posible”.

Por su parte, el líder del CCE, Juan Pablo Castañón, durante la reunión sostenida con Jiménez Espriú, defendió la construcción del NAICM en Texcoco ya que “es la opción más viable para el sector privado” y, de no hacerlo, se perderían 120 mil millones de pesos, de los cuales, 40 mil corresponderían a multas, recargos y penalizaciones por incumplimiento de obra.

“Se han invertido 60 mil millones de pesos (en el NAIM), se han enterrado, literalmente, porque corresponden a los cimientos de las pistas, en los cimientos de las plataformas. En la terminal no se ha llegado más que en el piso del sótano. Y estimamos 40 mil millones de pesos en lo que llamamos los contratos-gastos no recuperables contratados con las empresas, que ellos a su vez han hechos compras que ya no pueden recuperar. No hay multas ni penalizaciones. Eso no existe en los contratos del aeropuerto”, argumentó.

Jiménez Espriú aseguró a su vez que ese proyecto tiene problemas ya que existen obras que se encuentran detenidas por problemas técnicos, relacionados con el suelo lacustre de Texcoco.

“Si la solución es continuar con la construcción del nuevo aeropuerto, la obra estaría en operación al 2023 o 2024. Estamos hablando de todo el sexenio. La obra se ha retrasado por cuestiones de carácter técnico porque la construcción es muy complicada en el suelo de Texcoco”, señaló el futuro funcionario.

Castañón presentó en la reunión los seis puntos del análisis por los integrantes de la agrupación, en el que dan ‘visto bueno’ a la continuación de las obras del NAIM.

Los puntos son los siguientes:

1. Mantener la obra en donde se está realizando para garantizar la demanda actual y futura para los próximos 50 años.

2. Continuar la obra del aeropuerto actual, el del NAIM, revisando los costos de materiales siempre y cuando no quede comprometida la funcionalidad de aeropuerto.

“No queremos un aeropuerto suntuoso, pero sí funcional para el desarrollo de la aviación y el transporte de pasajeros en los próximos 50 años”, puntualizó el líder empresarial.

3. Revisar el esquema de financiamiento de la obra mediante la bursatilización de la deuda.

4. Aumentar el alcance social del proyecto a través de zonas de alto impacto, desarrollo y generación de empleos en los municipios aledaños, que son zonas de alta marginación.

“El potencial de transformación del aeropuerto de Texcoco es una oportunidad que debemos considerar “, señaló.

5. No suspender la obra. “El costo de suspensión en tiempo y finanzas es muy alto. Adicionalmente, se retrasaría la solución a la saturación del actual aeropuerto y los beneficios para la población”, afirmó Castañón.

6. Considerar las implicaciones legales y financieras del aeropuerto en construcción, las consecuencias con acreedores y contratistas, y el riesgo reputacional de proyectos como éste.

En dicha reunión Jiménez Espriú acorraló a Castañón cuando le obligó a contestar a una reportera, la pregunta “¿si se elige la opción de Santa Lucía, el sector privado continuará invirtiendo?”

“Gracias ingeniero, entiendo que le interese, pero depende de usted. En caso de que decidiera, finalmente ir a Santa Lucía y reforzar el aeropuerto actual de la Ciudad de México, dependería como cerrarían las obras del actual aeropuerto, cumpliendo con los contratos, cumpliendo cabalmente lo comprometido con el estado mexicano y generando las condiciones para la inversión. Siempre generando confianza, tendrá las inversiones del sector privado

–No existe la confianza todavía—reviró Jiménez Espriú.

–Estamos trabajando en eso –matizó Castañón.

Javier Jiménez Espriú, aseguró que en la consulta sobre el nuevo aeropuerto se tendrá como condición necesaria e inaplazable el tema de la seguridad aérea, mientras que la propuesta del CCE se analizará con cuidado “para llegar a la consulta ciudadana con opciones, con ventajas y desventajas objetivas”.

Jiménez Espriú hizo hincapié en que la organización del grupo que se encargará de analizar las opciones para la nueva instalación aeroportuaria estará conformado por el nuevo equipo de la SCT.

“El grupo se formará con el equipo de la SCT que estará con nosotros y apoyos técnicos del país, con gente del aeropuerto, con colegios profesionales. Estamos en contacto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM y estamos en contacto con autoridades ecológicas”, mencionó.

Además, el próximo titular de la SCT informó que está a la espera de un reporte de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) sobre la seguridad que supondría la operación de los aeropuertos de Santa Lucía y el Benito Juárez.

 

Con información de Proceso, Forbes y El Financiero.

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