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Manuel Clouthier, ¿intolerancia sectaria?: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Andrés Manuel López Obrador Destacadas Editorial 

Manuel Clouthier, ¿intolerancia sectaria?: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

“Si el nombramiento de Bartlett ofende a la familia Clouthier, Tatiana debería renunciar”

 

Asegura el muy aguerrido Maquío Junior, Manuel Clouthier, que Carlos Salinas de Gortari mató a su padre. Así, con todas sus letras. No aporta pruebas inéditas que impliquen al ex presidente en ese supuesto asesinato. Simplemente lanza la acusación al aire con la contundencia que le da su agresiva personalidad.

Sobre Manuel Bartlett dice, con la misma locuacidad desenfrenada, que es un viejo decrépito al que va seguir “chingando”. Finalmente agrega que Bartlett y López Obrador están unidos por “la secta esa que usa la figura de Juárez, la de los masones”, motivo por el cual el virtual presidente electo -según Clouthier– se aferra a defender a su próximo director de la CFE con un mensaje que parece decir: ‘tengo los huevos morenos, pero a veces se me ponen verde, blanco y colorado’…

El claridoso ex panista se molesta ante la pregunta lógica del colaborador de Por la Mañana, de Telefórmula, Ricardo López (un joven que desentona con el estilo inquisidor de Ciro Gómez Leyva, el vocero de la nueva derecha mexicana) que si, como afirma el entrevistado, “López Obrador ofendió a la familia Clouthier con ese nombramiento, Tatiana debería renunciar…”

Parece que muy pocos -incluso dentro del círculo íntimo del virtual presidente electo-, han entendido a fondo el revolucionario concepto de la reconciliación nacional.

Es entendible que la numerosa familia Clouthier (alrededor de una docena de hermanos) se rebele ante el nombramiento de un personaje al que identifican claramente con el atraco electoral del 88 y con la sospechosa muerte de su padre. Es una prueba de fuego. Un trago demasiado amargo y, sin embargo, crucial para enviar el mensaje de reconciliación que su jefe actual esgrime como la solución a la mayoría los males del país y la esencia de su cuarta transformación nacional.

¿Cómo esperar que millonarios empresarios renuncien a sus desorbitadas ganancias para repartir, en forma de salarios dignos, la riqueza que generan sus empresas, si los Clouthier son incapaces de reconocer que Manuel Bartlett lleva 15 años defendiendo la industria energética nacional como un auténtico gladiador solitario, al margen de sus errores de hace 30 años?

¿Cómo pedir a cientos de miles de burócratas que acaten con estoicismo patriótico el sacrificio de ver reducidos sus salarios a la mitad, en aras de rescatar a millones de pobres de su precarísima situación, si Tatiana, el brazo derecho de López Obrador en la campaña, expresa públicamente su repudio a un nombramiento clave en los planes de su jefe?

Tatiana envía el mensaje de que no está dispuesta, en lo personal, a fomentar la reconciliación, pero sí a exigirles a los demás que se sumen a esa cruzada. Se trata de un sectarismo peligroso que revive los términos de una intolerancia que nutre la división y no la urgente necesidad de lograr la unidad entre los mexicanos.

Sería equivalente que Bartlett descalificara a los hermanos Clouthier por su antigua filiación en la derecha y los humillara por su pasado, sin reconocer que tuvieron el valor de rectificar su camino y abandonar la ideología neoliberal que hoy combaten, sumándose a la verdadera lucha por la justicia social.

Ignorar que Bartlett ha dado ejemplo, durante 3 lustros, de congruencia y valentía en la defensa de los intereses nacionales. Quemarlo en leña verde con argumentos infantiles como el de que comparte con López Obrador una presunta filiación masónica, con expresiones antijuaristas aderezadas con las injurias de quien se siente inmaculado, significa que el hijo de Maquío podría estar navegando con una bandera progresista sólo para disimular la mojigatería ideológica típica de un panismo tradicional rancio y sectario.

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