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La verdadera fiesta de la democracia: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Editorial Elección presidencial Nacional Noticias principales 

La verdadera fiesta de la democracia: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

La copiosa participación ciudadana neutralizó el fraude

 

Finalmente el pueblo de México se volcó en las urnas. El fantasma de un fraude electoral que presagiaba el falso optimismo de la clase prianista en el poder desde hace décadas, se disipó por la copiosa participación de un pueblo cansado de humillaciones y mentiras. Harto de latrocinios y vejaciones a sus derechos humanos. Masacrado por criminales asociados con funcionarios corruptos o simplemente ineptos.

Ha irrumpido por fin en nuestra patria la primavera largamente esperada. Los abusos de una clase política insaciable colmaron la paciencia del tigre dormido. Estamos en los albores de la primera revolución pacífica de nuestra historia.

La verdad sobre lo que ocurre realmente en el país empezará a abrirse paso como un torrente de agua limpia que arrasa con la podredumbre de nuestras vidas, amargadas por el dominio autoritario de los insaciables que han robado descaradamente el patrimonio de todos, para el beneficio de unos cuantos, y arrasado con nuestra alegría de vivir.

A partir de hoy debemos luchar por revertir nuestra desgracia. El daño terrible que los mafiosos han causado a la patria generosa que les permitió, con estoica institucionalidad, urdir sus patrañas y tejer las redes de corrupción infinita que nos agobian, que deterioran hasta extremos insoportables la calidad de vida de nuestras familias, mientras unos cuantos tiranos malbaratan el país para chapotear con sus amigos y familiares en la abundancia.

Hoy arranca una nueva vida para todos los mexicanos de bien. El nuevo gobierno generoso dará una oportunidad a aquéllos que quieran rectificar su camino en aras de la conciliación. No tenemos por qué soportar en el futuro ningún tipo de engaño. Debemos gritar a todo pulmón las verdades que sanen las heridas de un pueblo noble abusado y violado por los sinvergüenzas.

Estamos de fiesta. Hagamos que valga la pena. No permitamos nunca más ninguno de los actos de corrupción a los que nos han acostumbrado. Ambiente en el que hicieron crecer a nuestros hijos. Denunciemos a los ladrones del erario público, a los gangsters que nos extorsionan, secuestran y matan, a los mentirosos de los medios de comunicación que se acomodan ahora rápidamente al nuevo orden como si no hubieran bregado con todas sus fuerzas para impedirlo.

Hagamos nuestra parte.

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