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¿Se prepara una forma inédita de fraude?: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Editorial Noticias principales 

¿Se prepara una forma inédita de fraude?: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

Rezan por un triunfo de la Selección sobre Brasil

 

Carlos Loret de Mola y sus secuaces en el estudio de Despierta, entrevistan superficialmente al Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, sobre la presunta “imposibilidad de un fraude electoral el próximo domingo”, sentencia sustentada en el “argumento” de que el control de las casillas lo tienen “los ciudadanos”.

La pandilla de “periodistas” de Despierta se muestra satisfecha con ese argumento facilón del funcionario electoral… y pasan a otros temas. No abundan, no piden detalles, no se les ocurre preguntar si la voluntad de esos ciudadanos que contarán los votos podría ser quebrantada por un cañonazo de dinero que, al parecer, empieza a circular en cantidades tan grandes como el pánico que los hombres en el poder tienen de perderlo.

¿Cuántos autos más con 20 millones de pesos en efectivo andarán circulando por ahí, en las inmediaciones de las oficinas nacionales, pero también estatales y municipales del PRI? ¿Los suficientes como para que José Antonio Meade se muestre confiado en brincar, el mero día de la elección, como por arte de magia, de un tercero a un primer lugar?

No soy paranoico y considero muy difícil que se realice un fraude en la elección presidencial, pero la confianza de Meade en un repentino vuelco de la voluntad ciudadana reflejada en las encuestas, me hace pensar que van a intentarlo, al menos en las gubernaturas, congresos y presidencias municipales, porque en ello se juegan su supervivencia en la política, es decir, porque están expuestos a la eventual extinción de sus organizaciones partidistas. La de los dinosaurios de la política.

Al parecer, el fraude ahora podría llevarse a cabo no con la alteración del conteo de los resultados reflejados en las actas, mediante trucos cibernéticos, o por el volumen de votos falsos -o comprados de antemano- introducidos en las urnas, como en otros tiempos, sino en la prevaricación del conteo mismo realizado por los ciudadanos acreditados como funcionarios de casilla por la más burda vía de masivos y cuantiosos sobornos. El costo-beneficio se incrementa cuando en vez de invertir en corromper a millones de votantes, se aplican en comprar a miles de funcionarios de casilla.

La extraña sequía de recursos que el PRI mantuvo durante toda esta campaña y que en otras épocas estaban destinados a los medios de comunicación que recibían literalmente costales de dinero en las oficinas centrales y regionales del partidazo, podría explicarse ahora por la intención de destinar ese dinero, en vez de a las arcas de los medios, a los bolsillos directamente de los “ciudadanos” que tuvieron la fortuna de ser elegidos por el INE como funcionarios de casillas.

Aparentemente les resultó más rentable invertir el dineral que antaño se repartía entre periodistas y dueños de medios de comunicación -que por lo demás cada vez se muestran menos sumisos para acatar líneas editoriales vergonzosas, por la influencia de las redes sociales que marcan un claro ganador- directamente en los funcionarios de casillas, a efecto de que consignen en las actas resultados contrarios a lo que se refleje en las boletas, anulando el mayor número posible de las mismas, con cualquier pretexto, o mintiendo abiertamente, lo que podría comprobarse con un simple recuento al que desde luego se opondrían los millonarios encargados del proceso.

La sorpresa largamente vaticinada por los priistas que repentinamente dejaron de creer en las encuestas, en el sentido de que van a ganar de cualquier forma, “porque el único voto que cuenta es el que se emite el día de la elección y no en los ejercicios estadísticos”, podría conjugarse con un resultado positivo del partido de futbol entre México y Brasil, el lunes mismo por la mañana, para que los festejos por la victoria tricolor eclipsen la decepción de la mayoría por un presunto triunfo paralelo del partido tricolor.

La estrategia consistiría en cerrar lo más posible el resultado de la elección para provocar pánico, de modo que un apretado desenlace feliz en favor de López Obrador en la presidencial, calme los ánimos por un “resultado adverso” en gubernaturas, congresos y ayuntamientos.

Ya se preparan con toda seguridad todas la “plumas” del sistema para detractar a López Obrador, a partir del 2 de julio, por “su incapacidad para aceptar derrotas menores, ya con la Presidencia de la República en el bolsillo”. Ya veo la indignación de Ciro Gómez Leyva alegando que El Peje sólo reconoce los resultados cuando le conviene y reclamos por el estilo. Ya han dicho con toda claridad -y no precisamente hablando de baseball- que no les espantan ni los tigres, ni los diablos.

El impresionante cierre de campaña de López Obrador en el Estadio Azteca, con más de cien mil seguidores auténticos y apasionados que pusieron en ridículo a los miles de acarreados en los cierres de otras campañas, debería bastar para que el puñado de neoliberales que se sienten dueños del país, entiendan de una vez por todas que si desean regresar para perpetuarse en el poder otros 30 años, tendrán que moderar su ambición desmedida y pensar en el bienestar de la gente que vota, porque cada vez les va a resultar más difícil pervertir con artimañas una democracia prostituida por su avaricia insaciable. Pero parece que nunca aprenden las lecciones de la historia. Ya veremos.

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