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Peña tira la toalla, no así los tercos coordinadores de campaña de Meade: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Editorial Elección presidencial Noticias principales 

Peña tira la toalla, no así los tercos coordinadores de campaña de Meade: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

Ciro Gómez cambia su línea editorial, ahora celebra spots en favor de AMLO

 

El golpe contra Anaya es demoledor. Juan, hermano de Manuel Barreiro, confiesa en video que, efectivamente, su familia le ha lavado dinero a Ricardo Anaya Cortés y no sólo inflando hasta 30 veces el costo de los terrenos, sino mediante otros mecanismos adicionales a las famosas naves industriales. Para colmo, Juan Barreiro admite que las diversas operaciones de lavado de dinero se realizaron a petición del candidato del Frente y específicamente para su campaña política por la Presidencia de la República.

Una vez recogida y difundida esta confesión, ya resulta intrascendente si quien la filtró fue el Gobierno de Enrique Peña Nieto o alguna otra hipotética fuente conspirativa. Anaya queda, de cualquier forma, es decir, haiga sido quien haiga sido, como un mentiroso delincuente. Punto. Sus días como candidato están contados. Ya Televisa se encargó de certificar, por voz de su conductora Danielle Dithurbide, esta mañana, que quien habla en la grabación es, efectivamente, Juan Barreiro, hermano de Manuel.

Minutos después, Carlos Loret de Mola y su equipo le dan la puntilla al candidato panperredista al entrevistar, vía telefónica, a un nervioso Damián Zepeda, quien se niega a aclarar el escándalo argumentando una y otra vez que no se van a enredar en explicaciones, porque ése es justamente el objetivo del gobierno peñista quien “ya ha pactado con Andrés Manuel López Obrador hacerlo presidente a cambio de impunidad” para Peña y sus secuaces.

Mucho antes que Jorge Castañeda y otros columnistas afamados de los medios hegemónicos, este modesto analista de Notiguía había planteado que existía un nuevo pacto, el PRIMOR, mediante el cual Enrique Peña asumía que ya es insuperable la ventaja de López Obrador y le propone al tabasqueño respetar el resultado en su favor, siempre y cuando López Obrador se abstuviera de armar un grave conflicto poselectoral en el resto de las plazas en disputa, es decir, gubernaturas, congresos y presidencias municipales.

Pero Anaya, mal asesorado por Castañeda, asumió que el pacto era respetar el resultado electoral pleno a cambio de impunidad. El queretano ha estado difundiendo maliciosas mentiras sobre este asunto, sin presentar una sola prueba, acusando de corruptos tanto a Peña como a López Obrador, pero luego se extraña de que la respuesta sea difundir grabaciones en donde queda exhibido como un delincuente lectoral.

Para quien esto escribe, resulta demasiado obvio que ya existe un pacto razonable para la transición del poder ante la inminencia de la insuperable ventaja en las encuestas del tabasqueño, lo cual me parece lógico y civilizado. De hecho el que cesen las campañas de linchamiento mediático contra López -hay que ver a Ciro Gómez elogiando anoche un spot en favor de AMLO para creerlo- se debe interpretar no sólo como una luz verde de Los Pinos, sino como un elemental instinto de sobrevivencia de medios que se sienten muy nerviosos por haber estado golpeando con todo al casi seguro próximo Presidente de la República y empiezan a recular ante su estrepitoso fracaso, porque, sin proponérselo, su guerra sucia fortaleció, en lugar de minar al candidato de Morena.

Otro indicador de que Peña ha tirado la toalla, no así los obnubilados asesores -y al mismo tiempo enterradores- de José Antonio Meade, es la ausencia total de recursos para su campaña en toda la República.

En el verdadero cuarto de guerra de la campaña, donde Aurelio Nuño y Eruviel Ávila han dejado de figurar desde hace varias semanas, se considera ya una mala inversión cualquier centavo que se destine a un inamovible tercer lugar, incluso con el golpe mediático terminal que acaba de recibir el segundo, es decir, Anaya, porque a Meade también se le tendría reservado un devastador asunto pendiente: la traición a Pemex que publicó recientemente la revista Proceso.

Prefieren canalizar los cuantiosos recursos directamente al votante el mismo día de la elección, no para revertir la presidencial, lo que es imposible, pero sí muchas otras plazas de elección popular que permitan al PRI sobrevivir 6 años desde una (o)posición más o menos fuerte en los congresos que les permita negociar -y en lo posible acotar- al lopezobradorismo gobernante. Al tiempo.

 

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