Estás aquí
Las preferencias por López Obrador crecen a costa de Anaya, según Reforma: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Editorial Elección presidencial Nacional 

Las preferencias por López Obrador crecen a costa de Anaya, según Reforma: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

TUCAMLO, el balazo en el pie, o el suicidio de los montoneros

 

La encuesta de Reforma de esta mañana, donde el único candidato que pierde puntos respecto de la del mes anterior es Ricardo Anaya, los mismos 6 puntos que gana López Obrador acrecentando su distancia hasta niveles nunca vistos en las disputas presidenciales contemporáneas, rebela con bastante claridad que el TUCAMLO (Todos Unidos contra Andrés Manuel López Obrador) ha sido la estrategia más contraproducente de que se tenga memoria, como lo indican sus resultados: Ni Meade y Anaya juntos alcanzarían a López Obrador si la elección fuera hoy.

Para quienes parezca extraño este resultado, habría que explicarles que es perfectamente lógico. Que los estrategas de comunicación del peñismo que desplazaron a David López, el autor del fenómeno electoral que llevó a Peña a la gubernatura del Estado de México y luego a Los Pinos y a su consolidación mediática en los primeros años de su gestión presidencial, son no solamente ineficaces, sino evidentemente iatrogénicos, es decir, producen exactamente los resultados que se proponían evitar. Mientras más lo atacan -y lo veremos en el debate del próximo domingo- más lo hacen crecer.

Un gobierno desacreditado y tremendamente impopular como el de Enrique Peña Nieto, que da la espalda al partido que lo llevó al poder postulando a un candidato presuntamente “apartidista” (pero que todos identificamos como prianista) que se arroja a los brazos del repudiado PRI y les pide a los más conspicuos dinosaurios -odiados por el electorado- que lo hagan suyo, está destinado a dilapidar su “voto duro” tradicional y estancarlo en los últimos lugares de las encuestas. De veras que es más fácil que Margarita o el Bronco superen a Meade a que Anaya alcance a López.

Televisoras y radiodifusoras hegemónicas actúan -por la línea autoritaria delineada por Eduardo Sánchez– como en los viejos tiempos -cuando no existían las redes sociales- y se lanzan con campañas despiadadas contra los dos punteros, Anaya y López Obrador, logrando el resultado que cualquier estudiante de primer semestre de mercadotecnia, publicidad o comunicación esperaría, es decir, haciéndolos crecer, porque hasta para el más mal informado el enemigo de mi odiado enemigo, puede ser mi amigo.

Sólo en ciertos momentos históricos clave, como el de la lucha por la Independencia, la Guerra de Reforma o la Revolución Mexicana, se habían expuesto ante la opinión pública en forma tan clara los protagonistas de los dos proyectos de nación que se disputan -que se han disputado siempre- el control político y económico del país. La añeja lucha entre liberales y conservadores se traduce textualmente en nuestros tiempos como la lucha entre los “neoliberales” y los “populistas”.

Una caricaturización -con fines didácticos- de este esquema de “Disputa por la Nación” (en el sentido del libro de Carlos Tello y Rolando Cordera) se puede plantear en la siguiente simplificación extrema, pero esclarecedora en términos de la tipología ideal en la metodología Weberiana:

Los neoliberales se han aferrado al poder durante tres décadas -desde que Miguel de la Madrid Hurtado impidió el arribo de los nacionalistas revolucionarios del PRI y robó la elección al Frente Democrático Nacional encabezado por Cárdenas y Muñoz Ledo-, y lo han hecho por la vía del fraude y de elecciones de Estado, incluso aprovechando -si no es que instrumentando- el asesinato de Luis Donaldo Colosio, un “populista” más en la lista de víctimas de la dictadura neoliberal que priva en México desde 1988.

No es de extrañar que el beneficiario del “fraude patriótico” de ese año sea justamente quien incite a los diversos actores políticos de la actualidad, en la fiesta de su cumpleaños 70, a formar el TUCAMLO: Zavala, Anaya, CalderónMeade, forman ahora un coro de auténticas chachalacas contra la única opción que los mexicanos saben representa una alternativa nacionalista y honrada ante la dictadura neoliberal deshonesta y, en los dos últimos sexenios, depredadora y sanguinaria.

Ese coro mediático irracional suma votos a su enemigo declarado porque sus argumentos son tan pedestres y absurdos como esperar que el candidato de Morena recorra en burro mil kilómetros para un acto de campaña para lograr la presidencia de una República con uno de los aviones presidenciales más costosos del mundo. Si el taxi aéreo no cuenta con la matrícula adecuada para funcionar como tal, es algo que se debe reclamar a su dueña, y no a quien lo alquiló.

Pero el colmo de la frivolidad mediática anti López lo constituye difundir los alegatos de voracidad insaciable del ricachón Slim sobre el aeropuerto donde, por lo demás, debería mantenerse al margen por evidente conflicto de interés. Slim es, ante la opinión pública nacional e internacional, uno de los hombres más ricos del mundo precisamente gracias a las privatizaciones de Carlos Salinas de Gortari. Es su beneficiario y algunos piensan que su prestanombre, por lo que su irrupción atípica en el debate sobre el aeropuerto, a unos días del primer debate, tiene que inscribirse lógicamente en el embate contra López acordado durante la mencionada fiesta de cumpleaños.

Quienes seguimos con orgullo mexiquense el ése sí “mágico” trabajo del Ingeniero Gerardo Cruickshank para rescatar el Lago de Texcoco, con resultados que serán recordados y venerados por las generaciones verdaderamente ecologistas del futuro, cuando el destino alcance a nuestros hijos y nietos, siempre hemos visto con horror la construcción ahí de un aeropuerto.

Desde las estúpidas frivolidades de Vicente Fox que generaron el movimiento de los macheteros y luego la brutal represión que instauró Enrique Miranda Nava, el primer compadre, contra la resistencia de los pueblos de la zona a regresar, nada más por el capricho del secretario Socavón, Gerardo Ruiz Esparza y un puñado de inversionistas interesados, a las tolvaneras, la deforestación, las inundaciones y hundimientos y a todas las consecuencias desastrosas para el medio ambiente que los ambiciosos neoliberales, ávidos de incrementar sus fortunas personales hasta niveles astronómicos, están dispuestos a llegar.

Esto no quiere decir que López Obrador sea un mesías salvador o que no cometa gravísimos errores. Lo único que trato de explicar es que una auténtica democracia en México debe permitir el juego de la alternancia real entre las dos opciones dominantes históricamente. Tan mala sería en lo futuro una dictadura disfrazada de democracia del lopezobradorismo, como la que imponen ahora y desde hace 30 años sus adversarios históricos. ¿No cree usted?

 

También te puede interesar: