Estás aquí
La creciente agresividad de Trump contra el mundo Donald Trump Estados Unidos Política 

La creciente agresividad de Trump contra el mundo

Experta en tortura, la candidata de Trump para dirigir a la CIA

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso a una experta en tortura para que encabece la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

Se trata de Gina Haspel, una espía de 61 años que se unió en 1985 a la CIA, una de las agencias de inteligencia más importantes del mundo. Si su designación es aprobada por el Senado, ella se convertirá en la primera mujer que encabece esta dependencia estadunidense. De acuerdo con medios locales, la confirmación de Haspel podría tener complicaciones debido a su participación en operaciones encubiertas en las que, según denuncias, hubo actos sistemáticos de tortura.

Impulsada por Trump, Haspel remplazaría en la CIA a Mike Pompeo, a quien el propio mandatario designó este martes como nuevo jefe de la diplomacia estadunidense tras despedir a Rex Tillerson a través de un mensaje en Twitter.

Experimentada en operaciones clandestinas, la espía fue jefa de estación en distintas naciones, principalmente en Reino Unido (Londres) a finales de la década de los años 2000.

Al respecto, la agencia AFP informó que el presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, el republicano Richard Burr, anunció que apoyará su nombramiento por considerar que tiene “habilidades, experiencia y juicio necesario para liderar” la CIA.

Sin embargo, el senador demócrata Ron Wyden adelantó que rechazará la designación. Si la señora Haspel busca servir en los más altos niveles de inteligencia de Estados Unidos, el gobierno ya no puede encubrir hechos perturbadores de su pasado”, dijo el legislador.

Haspel, actual número dos de la CIA, fue nombrada en 2013 al frente del Servicio Nacional Clandestino de la agencia, pero rápidamente fue cesada tras cuestionamientos sobre su papel en interrogatorios posteriores a los atentados terroristas del 11 de Septiembre, que incluyeron métodos considerados tortura, como simulaciones de ahogamiento.

También, de acuerdo con medios estadunidenses, la propuesta de Trump dirigió una prisión secreta en Tailandia, en la que los detenidos fueron sometidos a prácticas como el submarino (simulación de ahogamiento).

Incluso, el diario The Washington Post afirmó que ella, en 2005, participó en la destrucción de videos comprometedores sobre técnicas de “interrogatorio intensivo” aplicadas a presuntos integrantes de la organización terrorista Al Qaeda.

La creciente agresividad de Trump contra el mundo

La destitución de Rex Tillerson como secretario de Estado y su remplazo por el extremista Mike Pompeo, quien hasta ayer se desempeñó como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), así como la designación al frente de esa dependencia de Gina Haspel, una veterana agente vinculada a prácticas regulares de tortura para obtener información de los detenidos, marcan una profundización en la hostilidad del gobierno de Donald Trump hacia la comunidad internacional, denotan el creciente caos en que se desenvuelve la actual presidencia estadunidense y prefiguran tiempos aún más oscuros para la vigencia de los derechos humanos y la legalidad internacional.

Aunque ya no resulta sorprendente, no puede pasarse por alto la forma grosera y poco institucional en la que el huésped de la Casa Blanca ejecuta sus decisiones: mediante tuits. Fue así que Tillerson se enteró de su despido, como lo hizo constar el subsecretario Steve Goldstein, quien fue asimismo echado del cargo unas horas después. Por otra parte, la designación de Pompeo, un halcón del llamado Tea Party (ultranconservadores) que promueve el espionaje de los ciudadanos por las dependencias gubernamentales, defiende la tortura, preconiza la intensificación de las operaciones encubiertas en Afganistán y despotrica contra el acuerdo de desnuclearización de Irán porque lo considera demasiado blando hacia ese país, hace inevitable pensar en una acentuación de las posturas de Washington, de por sí beligerantes y agresivas, hacia el resto del mundo.

A la vista de semejante recambio es claro que tanto el tono como el contenido de lo recientemente hablado por los gobernantes de América Latina con Tillerson durante la gira de éste por la región, quedará sujeto a una revisión y que los inesperados avances que el ahora ex secretario de Estado había logrado para relajar la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte pueden desvanecerse en cualquier momento.

Más preocupante aun, el arribo a la dirección de la CIA de Gina Haspel hace pensar que el papel de Washington como violador mundial de los derechos humanos puede alcanzar niveles más escandalosos que durante los periodos presidenciales de George W. Bush, cuando esa dependencia, el Pentágono y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) establecieron una red de centros de tortura y asesinato en decenas de países, con el pretexto de la guerra contra el terrorismo.

Es pertinente recordar, a este respecto, que Haspel supervisó uno de esos centros, situado en Tailandia, en donde decenas de presuntos militantes de Al Qaeda fueron brutalmente torturados con ahogamientos –llamados waterboarding en la jerga de la CIA– y que posteriormente se encargó de destruir los videos que documentaban tales atrocidades.

Los relevos referidos ocurrieron, para colmo, el mismo día en que Trump visitó los prototipos del muro que pretende construir en la frontera común con México –un gesto de suyo agresivo– en un predio situado en San Diego, California. Como cabía esperar, el mandatario aprovechó la visita para denostar y amenazar a ese estado, que se opone a la xenofobia presidencial y se niega a colaborar en la persecución de migrantes.

Lo más alarmante es que resulta sumamente difícil encontrar en toda la hostilidad del gobernante del país vecino una estrategia política definida y clara. Todo parece indicar, por el contrario, que Trump se mueve por reacciones viscerales e imprevisibles, sea para distraer la atención interna de los múltiples escándalos en los que está involucrado, sea para dar alicientes coyunturales e inmediatos a los intereses corporativos a los que representa y para satisfacer a las corrientes más oscuras, atrasadas y brutales de la sociedad estadunidense, las cuales conforman, al fin de cuentas, su respaldo social.

 

Proceso.- http://www.proceso.com.mx/526005/experta-en-tortura-la-candidata-de-trump-para-dirigir-a-la-cia
La Jornada.- http://www.jornada.unam.mx/2018/03/14/opinion/002a1edi

También te puede interesar: