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“Anaya, un peligro para López Obrador”: Antonio Solá: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Andrés Manuel López Obrador Editorial Elección presidencial 

“Anaya, un peligro para López Obrador”: Antonio Solá: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

Debate con Loret. Aurelio Nuño, presto para el relevo

 

12 años después de la campaña suciaAMLO es un peligro para México“, su autor, el español Antonio Solá, afirma que el tabasqueño ganará con el 45% de los votos porque, asegura, él es el indicado para calmar “la enorme ira contenida” de los mexicanos por los malos gobiernos del PRI y del PAN.

La venganza de este mercenario internacional del marketing electoral no puede ser más contundente. Su capacidad para formular frases devastadoras puede ser usada con el fin de apuntalar a un cliente, o para destruir a quien no quiso o no pudo contratarlo.

López Obrador ha evolucionado mucho estos últimos 12 años y para nada vemos que sea un peligro. Yo que estuve en la campaña en 2006 y que con ese equipo de Calderón trabajamos esa dinámica del peligro para México, hoy vemos que, efectivamente, no lo es”, apuntó en entrevista.

Dijo que Andrés Manuel López Obrador se muestra ahora más cercano a la gente, mientras los negativos del presidente Enrique Peña Nieto afectan al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Aseguró que Meade debe “sortear todo tipo de adversidades. Está encerrado en sus propios demonios de un partido que ha gobernado los últimos seis años, que le están impidiendo salir adelante. No hay comunicación política que le sirva al PRI“.

Solá desahucia con ese solo comentario a José Antonio Meade, cuyo potencial como “no priista”, es decir, apartidista incorporado al poder por méritos propios y capacidades individuales, fue desperdiciado por estrategas de campaña que desde un principio lo arrojaron a brazos de los dinosaurios y han estado torpedeando desde dentro sus escasas pero reales oportunidades de crecimiento.

Hay que ver a Aurelio Nuño en el debate de esta mañana con los estrategas de campaña de Morena y el Frente, en el espacio de Despierta con Carlos Loret de Mola, exhibiendo un discurso netamente destructivo, violento y descalificador, para darse cuenta de que trata a toda costa de sustituir a Meade y su intento de “civilizar” la contienda electoral en marcha.

Nuño llama “el dos caras” a Anaya, y a López Obrador “el candidato del no”, cuando debería sentirse avergonzado de los presuntos logros de su mal llamada “Reforma Educativa“, simulación instrumentada con el único propósito de deshacerse de los activistas políticos que, bajo las órdenes de gobiernos priistas, Elba Esther Gordillo fue incrustando en la nómina magisterial y puso después al servicio de Fox y Calderón, lo que le valió el repudio de Chuayffet y Peña Nieto y finalmente la cárcel.

De Ricardo Anaya, Solá explicó que se trata de un candidato “peligroso” para López Obrador: “Es un tipo ágil, inteligente, dinámico, que puede capitalizar parte de la ira que tienen los mexicanos”.

Indudablemente Antonio Solá es un monstruo de la estrategia electoral, dotado con un armamento verbal de tan grueso calibre que más le vale a cualquier candidato tenerlo como amigo. Pero los priistas que descoordinan la precampaña de Meade, con la más evidente mala intención del mundo, parecen muy interesados en descarrrilarlo antes del inicio formal de las campañas.

Por lo que respecta a López Obrador, sus estrategas deberían estar más atentos a lo dicho por Solá, y no tanto a lo que puedan escribir para la aristocracia ilustrada pensadores ciertamente conservadores como Jesús Silva o Enrique Krauze, pues lo que está en juego fundamentalmente en esta campaña es capitalizar el descontento, la “ira” dice con toda razón el consultor español, de un pueblo agobiado por el infierno de la inseguridad, de la más espantosa y abrumadora vulnerabilidad ante los criminales dentro y fuera de uno de los gobiernos más corruptos del mundo.

Si López Obrador sigue con sus tonterías de la amnistía en favor de grandes criminales, o con su torpe ambigüedad en un tema tan delicado, en vez de culpar tanto al PRI, como al PAN de ese infierno, Anaya podría terminar comiéndole el mandado. ¿No cree usted?

 

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