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La caída de Meade Elección presidencial Nacional PRI 

La caída de Meade

Panorama desolador de la campaña priista presenta en su columna Raymundo Riva Palacio

 

Por Jesús López Segura

Dice Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal, de El Financiero, que la campaña de José Antonio Meade no prende -como han venido señalando con insistencia sus opositores y no pocos analistas políticos-, porque el presidente Enrique Peña no ha querido “empoderarlo” como sucedía tradicionalmente en el PRI luego del destape, cuando la fuerza del presidente saliente entraba en un proceso de declinación a medida que la del candidato se consolidaba poco a poco.

Ni la decisión sobre las candidaturas, ni el control del dinero, ni la decisiones de dónde, cuándo y con quién se reuniría el candidato. Nada queda en el ámbito de decisión de un cada vez más débil aspirante presidencial priista que, con razón, no arraiga en las preferencias del electorado, juzga Riva Palacio y concluye:.

“Por todos los ángulos, la campaña se ve escuálida y se refleja en cada momento público del candidato. No se le puede responsabilizar realmente de las deficiencias que ha mostrado. La estrategia de la campaña se decide en un cuarto de guerra que se reúne todos los días en el nuevo edificio del equipo en Insurgentes, a las siete y media de la noche, donde Meade no tiene realmente representantes. Los suyos están en el cuarto de guerra de comunicación, que domina el equipo de Nuño, y en uno más de voceros, que preside Javier Lozano. Es decir, su equipo ocupa segundos y terceros niveles, pero no está en la primera línea de decisión”.

“Cuánto más va a seguir este diseño de control total del Presidente en beneficio del Presidente, no se sabe aún. Quizás empodere a Meade hasta que arranque la campaña formal a finales de marzo. Es una incógnita que sigue marcando el deterioro de la imagen del candidato y reforzando la percepción de que no funciona, ni él ni su equipo ni la campaña misma”.

Quizá el destacado columnista olvida un hecho fundamental que hace diferente la relación entre presidente saliente y candidato priista en esta elección en particular: las posibilidades de que el candidato oficial llegue efectivamente al poder presidencial son más reducidas que nunca. Quizá Riva Palacio evoca los tiempos idos en los que el “destapado” tenía todas las de ganar y a menos que ocurriera una catástrofe política, él iba a ser sin lugar a dudas, el próximo presidente de México.

Con ese conocimiento casi irrefutable, el mandatario saliente empoderaba al entrante, que él mismo había elegido en el ritual del dedazo y que no tenía la menor duda le cuidaría las espaldas una vez en el poder. Pero ése no es ahora el caso y Peña desconfía tanto de que Meade llegue realmente al poder que toma sus previsiones, imponiendo los candidatos a gobernadores, alcaldes y diputados que le sirvan a él y no necesariamente a su ungido como el candidato priista.

En resumidas cuentas, Riva Palacio evoca tiempos que ya no son vigentes y se muestra extrañado de que las estrategias sean distintas, cuando en realidad lo extraño sería que el presidente que está por entregar el poder no tome las medidas precautorias por si el candidato de su partido pierde la elección. ¿No cree usted?

 

CON INFORMACIÓN DE:

La caída de Meade: Raymundo Riva Palacio/Estrictamente Personal
El Financiero.- http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-caida-de-meade-1.html

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