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Crisis financiera de la educación superior afecta a la UAEM: Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial Economía y finanzas Editorial Edomex 

Crisis financiera de la educación superior afecta a la UAEM: Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial

Gobiernos neoliberales empobrecen a las universidades públicas del país

 

 

La falta de presupuesto, incluso para la realización de actividades cotidianas, es una de las principales problemáticas que enfrenta la educación pública de nivel superior de nuestro país, coincidieron los rectores participantes en la XXXV Reunión Regional Centro-Sur de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), que tuvo como sede la Universidad Autónoma del Estado de México.

Acompañado del rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y presidente del Consejo Regional Centro–Sur de la ANUIES, Adolfo Pontigo Loyola, con quien firmó un Convenio General de Colaboración, el rector de la UAEM, Alfredo Barrera Baca, puntualizó que es histórica la presión para sostener y aumentar la matrícula estudiantil, a la par de mostrar a la sociedad la excelencia de las instituciones de educación superior públicas. Sin embargo, lamentó, esta petición social es contradictoria al presupuesto insuficiente que se otorga a las universidades públicas para el desarrollo de programas y nuevos proyectos.

Adolfo Pontigo Loyola sostuvo que el desarrollo mostrado por las universidades e instituciones de la zona que representa no se ve reflejado en el presupuesto que otorgan los gobiernos federal y estatal. Llamó a los integrantes de la ANUIES a realizar lo que sea necesario para demostrar que los recursos que se otorgan a la educación pública de nivel superior no son un gasto y sí una inversión.

“En representación del gobernador Alfredo del Mazo Maza, el subsecretario de Educación Media Superior y Superior de la entidad, Guillermo Legorreta Martínez, destacó la labor que realiza la Autónoma mexiquense”, reza el boletín oficial de la UAEM.

Para algunos políticos, como el recién estrenado subsecretario Legorreta, puede convertirse en un hábito exaltar retóricamente las bondades de nuestra máxima casa de estudios, sus grandes logros académicos, el cumplimiento escrupuloso de sus metas sustantivas en condiciones financieras cada vez más adversas, a medida que aumenta la presión de huestes exponenciales de aspirantes de nuevo ingreso que rebasan el potencial financiero de la institución, pero sin mencionar el tema toral del financiamiento público a la Universidad Autónoma del Estado de México.

El ex rector Jorge Olvera, ahora flamante Ombudsman mexiquense, encabezó una administración universitaria marcada por el escándalo de la llamada Estafa Maestra, consistente en que, con la ayuda de universidades estatales y mediante un complejo esquema fraudulento, 11 dependencias del gobierno federal desviaron 3 mil 433 millones de pesos entre 2013 y 2014, como lo reveló una investigación periodística publicada por Animal Político y Mexicanos Unidos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

“Tres dependencias destacaron en aquella estafa maestra: la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), entonces a cargo de Rosario Robles Berlanga; Banobras, durante la administración de Alfredo del Mazo Maza –ahora gobernador del Estado de México–, y Pemex, en plena gestión de Emilio Ricardo Lozoya Austin“, apunta la nota respectiva de la Revista Proceso.

La sospecha de que el saqueo de las arcas públicas en varios gobiernos estatales durante la presente administración federal se relaciona con el financiamiento de campañas políticas, empieza a atraer la atención sobre el empobrecimiento creciente de las universidades públicas del país. Monumentales fraudes como el de la Estafa Maestra podrían constituir algo más que corrupción de funcionarios universitarios menores para su enriquecimiento personal. Podría resultar una tendencia el desvío del presupuesto de las universidades públicas para el financiamiento de campañas políticas.

En tal contexto, la autonomía universitaria estaría siendo comprometida sistemáticamente -desde la asignación y/o desviación de sus recursos-, y vinculada ilegalmente con proyectos políticos específicos, a espaldas de la sociedad en general y de la comunidad universitaria en particular.

 

El reto es mayúsculo, porque las autoridades universitarias que se han confrontado con el poder público por estos motivos en otras entidades, han llevado a la quiebra a instituciones académicas en las que, simple y llanamente, está fincado el futuro de nuestro país.

Esperemos que el nuevo Gobierno del Estado de México sea capaz de rescatar a nuestra máxima casa de estudios, cada vez más agobiada por sus múltiples acreedores. Sería un gesto de inteligencia política saldar esos compromisos y una forma elegante de neutralizar el sospechosismo y la maledicencia. ¿No cree usted?

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