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El Zavalismo, fase superior del maniqueísmo. Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial Editorial Elección presidencial Nacional 

El Zavalismo, fase superior del maniqueísmo. Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial

El verdugo Carlos Loret y su pelotón de fusilamiento

 

Carlos Loret le prodiga miel a Margarita Zavala… y, apenas un día después, hiel a Ricardo Anaya.

Pocas veces en la historia de las televisoras hegemónicas se ha visto, en forma tan descarada, la intención de conductores de televisión de linchar a un invitado. En contraste con el trato amable y hasta podríamos decir rastrero dado ayer por el equipo de Despierta, de Televisa, a Margarita Zavala, hoy ponen en un paredón de fusilamiento a Ricardo Anaya, quien se defiende bien, aunque no se atreve a encararlos como hace con El Universal, al cual denuncia como un periódico a sueldo del gobierno priista.

El caso más reciente que recordamos de un medio concesionado por el Estado mexicano cuyo conductor de noticias se lanza duro y a la cabeza de un político invitado al estudio, fue el de Pepe Cárdenas, de Telefórmula, contra Andrés Manuel López Obrador, desencuentro en el que se dijeron hasta de qué se iban a morir. No fue el caso de Anaya esta mañana en el estudio de Despierta, porque el “Joven Maravilla” supo mantenerse a salvo de perder la paciencia ante los ataques torpes, infundados y evidentemente mal intencionados de Loret y sus secuaces. Otro caso más remoto fue cuando Brozo, en su Mañanero de Televisa, le hizo al PRIAN el enorme favor de destruir a cuadro a René Bejarano, tendiéndole una celada histórica que acaso le costó la Presidencia de la República a López Obrador.

Anaya acusa a El Universal de difamarlo en 22 primeras planas durante el mismo mes y ofrece pruebas de su inocencia respecto de la acusación de enriquecimiento inexplicable de su familia que le endereza el diario en el que, por cierto, colabora Loret, lo que contribuye a ponerlo furioso. Anaya ofrece renunciar a la política si se descubre que miente en su defensa, lo que pone muy nervioso a Loret, como pocas veces fuera de sus casillas, grosero -ni siquiera toma los papeles que le ofrece Anaya– a quien le dice con desprecio que él no tiene por qué investigar nada.

Anaya es un tipo inteligente, firme y autocontrolado. Es un magnífico polemista y podría ser un candidato presidencial formidable. Lástima que defienda la causa de un neoliberalismo salvaje que nos tiene a la mayoría de los mexicanos en un estado de inanición. Su gran virtud es que se opone con prestancia al calderonismo, envilecido por sus acuerdos secretos con el PRI. Anaya se toma en serio el papel histórico del PAN -que sus dos experimentos presidenciales no supieron honrar- de imponer un modelo neoliberal completamente afín con las corrientes conservadoras del PRI, pero sin la corrupción priista.

Si se logra concretar la candidatura del Bebé Anaya por el Frente con el PRD y MC, es decir, si logra salir ileso de esta campaña de linchamiento brutal en su contra, de la cual forma parte desde luego la marrullera y traicionera renuncia de Margarita Zavala, será un candidato con amplias posibilidades de triunfo. Pero, ¿por qué el PRI no quiere que Anaya sea el candidato si podría restarle más votos que Margarita a López Obrador, digamos que su enemigo principal?

La respuesta a esta simple interrogante no puede ser más obvia: el PRI le tiene miedo a Anaya porque él representa una corriente dentro del panismo que no acuerda en lo obscurito con el régimen prianista. Es un opositor auténtico al que no pueden acusar de “populista” y, en consecuencia, lo tienen que atacar con otros métodos, por ejemplo, difamarlo como ladrón, lincharlo en los medios afines, escandalizar la intrascendente renuncia de una ex primera dama tan ambiciosa como limitada, y luego culparlo del escándalo artificial creado por ellos mismos.

Margarita Zavala nunca ha ganado una elección. El silencio que ha guardado ante las atrocidades de su marido la retrata más como cómplice del genocidio calderonista que como una ex primera dama discreta y mesurada (en falso contraste con Marta Sahagún). Quiere ser presidenta por el puro mérito de su nepotismo conyugal y no le importa llevarse entre los pies al dizque partido de sus amores. Es lenta de pensamiento, nunca se le ha escuchado un planteamiento de fondo, tartamudea sus pobres disertaciones sobre los más elementales lugares comunes pero es tratada por los comunicadores que se vieron beneficiados por su marido como si fuera una lumbrera.

El zavalismo es, indudablemente, la fase superior del maniqueísmo mediático. Pero no es la única forma de manipulación de medios. En el Estado de México, por ejemplo, Se dice que (Alfa) “al encargado de la dirección del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, Carlos Aguilar, los hombres bien enterados de las decisiones en el gobierno empiezan a llamarle con cierta sorna “el pavo”, porque no pasará de diciembre. Aguilar logró mantenerse en la nómina, pero a condición de que fuera temporal, nada más en lo que su jefe Eruviel se acomoda y se lo lleva. ¿Será? Mientras son peras o manzanas, lo cierto es que la estructura es casi la misma de ayer; tan sólo hay que ver el directorio en Comunicación Social: casi todos son gente de Aguilar“.

Ello explicaría la tendencia de algunos burócratas de Comunicación Social del naciente delmacismo a degradar el oficio periodístico conforme al esquema eruvielista del Santo Oficio inquisitorial. ¿No cree usted?

 

CON INFORMACIÓN DE:

Se dice que…
Alfa Diario.- http://www.alfadiario.com.mx/articulo/2017-10-10/76682/se-dice-que

 

 

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