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Margarita Zavala renuncia al PAN, ¿engrosará la larga fila de los “independientes”?: Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial Editorial Elección presidencial Nacional PAN 

Margarita Zavala renuncia al PAN, ¿engrosará la larga fila de los “independientes”?: Por Jesús López Segura. La Versión no Oficial

Se tambalean los acuerdos secretos Peña-Calderón para la “alternancia fingida” del prianismo

 

Sin poder disimular su satisfacción, Ciro Gómez Leyva anuncia en Por la Mañana (Telefórmula) de este jueves 5 de septiembre, la decisión “tomada anoche por Margarita Zavala de renunciar al PAN“. Ciro dice que no son trascendidos, sino que directamente se lo informan dos miembros del equipo de la esposa de Calderón “con quienes tenemos relación desde hace décadas” (no niega el comunicador, con amplísima sonrisa, la evidente cruz de su parroquia).

Gómez Leyva había estado presionando a Margarita, en una larga entrevista en ese mismo espacio, el martes pasado, por la inminente terminación del plazo para registrarse en el ya nada exclusivo club de los dizque independientes, e incluso convocó a sus seguidores en redes sociales para ayudarle a cabecear la nota de esa entrevista, porque ella se negaba, una y otra vez, a reconocer esa posibilidad explícitamente. Hubo consenso en apuntar que “Margarita no descarta la vía independiente“.

El tablero de la sucesión presidencial se moverá -no sabemos en qué dirección- por este anuncio de la Calderona (como le dicen a la respetable dama en redes sociales), hecho que hace tambalearse el pacto secreto entre Peña y Calderón para fingir una alternancia prianista, operada con gran éxito durante los últimos 3 sexenios.

 

A diferencia de lo planteado por Ciro en el sentido de que con seguridad Calderón y otros también renunciarán al PAN, quien esto escribe no cree que se de esa desbandada del calderonismo. Sería una tontería, porque le dejarían a Anaya el camino libre para lograr su propósito fundamental, a saber: imponerse como candidato y presentar una alternativa real, con el apoyo del PRD y MC, en confrontación abierta con el PRI.

El beneficio adicional de la permanencia de Felipe Calderón en el partido que lo vio nacer y lo hizo presidente -con la pequeña ayuda de sus amigos del PRI– es que Margarita podría parecer realmente independiente, pues la libraría de andar cargando el pesado fardo de las atrocidades cometidas por su marido en su genocida “guerra contra el narco“.

Lo que Anaya no se ha decidido a declarar -pero si lo siguen molestando va a terminar haciéndolo- es que Calderón, efectivamente, tiene ese pacto secreto con Peña, del que hablamos aquí con frecuencia y que originalmente perfiló Álvaro Delgado en su extraordinario libro “El Amasiato“. El pacto se empezó a forjar con la ayudadita que le dio Peña cuando era gobernador a Calderón, como candidato presidencial, con más de 100 mil votos priistas mexiquenses para imponerse por una nariz a López Obrador en el 2006, como don Álvaro denuncia en el libro de referencia, dando detalles incluso de quiénes participaron y hasta en qué hotel se reunieron.

Seis años después y siempre con el propósito común de arruinar la carrera presidencial de López Obrador, Calderón devolvería el favor a Peña, estrangulando la campaña de Josefina Vázquez (que sería compensada después con los famosos mil millones de Juntos Podemos), operación que repetirían recientemente en la elección del Estado de México, donde los votos de la que inició como favorita en las encuestas, fueron desviados hacia el PRI por operadores como Ulises Ramírez, uno de los asistentes, por cierto, en la reunión del pacto secreto, junto con Videgaray y Juan Camilo Mouriño.

Si esta hipótesis del pacto secreto Peña-Calderón es certera (y los hechos parecen confirmarlo a plenitud), la rebelión contra Anaya -orquestada por los 5 calderonistas “apestados” que lograron derrotarlo en el Senado– no puede quedarse sin cabeza y por ello me atrevo a vaticinar -contra todo pronóstico- que Felipe dará la espalda a su mujer con quien, por lo demás, tiene pésimas relaciones por ciertos excesos no sólo alcohólicos del ex presidente que a ella le ponían los pelos de punta, según nos comentan fuentes bien informadas del blanquiazul.

Si no se atonta, el autor de la guerra genocida contra el narco se quedará a seguir dándole la batalla interna a Ricardo Anaya, un dirigente que debe estar muy bien enterado sobre los pormenores de ese pacto secreto, pero que está relativamente impedido para hacerlos públicos porque con ello desprestigiaría mucho a un partido que se dice opositor al PRI, pero que en realidad la ha jugado con él en una alternancia fingida entre Peña y Calderón para cuidarse mutuamente las espaldas. Ya veremos.

El caso es que si tenemos algo de razón en estas divertidas especulaciones, el candidato del PRI será el híbrido José Antonio Meade, con operadores electoreros del estilo de Ulises Ramírez en toda la República convenciendo a panistas de que no voten por el “corrupto” y “gandalla” Ricardo Anaya, sino “por quien mejor representa los intereses de la nación, tan bueno, que ha servido con eficiencia en las filas tanto del PRI como del PAN, y el más independiente de los independientes” secretario de Hacienda.

Ésa sería la estrategia para imponerse nuevamente al “populismo” de López Obrador, mediante mecanismos de franco engaño a votantes que se tragan completitas las mentiras de nuestros políticos. Y si no es así, la pródiga creatividad de la “dictadura prianista perfecta”, con más de 3 décadas de falsa “transición democrática”, nos brindará otros escenarios de cuento de hadas para perpetuar la receta del neoliberalismo depredador e inhumano que nos aplasta. ¿No cree usted?

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