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Claudio X. González, un empresario convertido en blanco del Estado: NYT Corrupción Libertad de expresión Nacional 

Claudio X. González, un empresario convertido en blanco del Estado: NYT

Tu hijo, le dijo Peña a Claudio X. Glez., debería dejar de ser tan crítico con el gobierno

 

“El empresario sabe que los corruptos no se quedarán con los brazos cruzados”: Forbes

 

Por AZAM AHMED

CIUDAD DE MÉXICO — El presidente Enrique Peña Nieto estaba sentado ante los empresarios más importantes de México y sonrió.

La élite empresarial mexicana ha invertido cantidades récord de dinero en el país y ha apoyado la promesa que hizo el mandatario de un renacimiento económico. Así han generado un espacio de oportunidad en el entorno lleno de escándalos que atormenta al presidente.

Sin embargo, Peña Nieto necesitaba algo más de los principales líderes empresariales del país, quizá sus aliados más importantes. Necesitaba lealtad. De acuerdo con cinco personas que narraron la reunión privada que se realizó en mayo, el presidente se dirigió a Claudio X. González Laporte, un empresario respetado en México.

Tu hijo, le dijo el presidente, debería dejar de ser tan crítico con el gobierno.

Todos guardaron silencio. El hijo de González Laporte, Claudio X. González Guajardo, ha pasado casi dos décadas combatiendo la corrupción y la impunidad que tanto deterioran a México. Pero su proyecto más reciente, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, una organización de periodismo de investigación que ha revelado contratos corruptos de aliados del gobierno, estaba haciendo demasiado ruido para gusto del presidente.

“La sociedad civil no debe pasar tanto tiempo hablando de corrupción”, le dijo el presidente a González Laporte. El poderoso grupo se quedó atónito ante el ataque asestado contra uno de los suyos.

“Estoy orgulloso de mi hijo y del trabajo que está haciendo”, respondió el empresario.

Incluso en México, donde el Estado a menudo ejerce presión con mano dura, se consideró muy extraño que el presidente intentara silenciar, abiertamente, a un miembro de una de sus bases electorales más confiables. La oficina del presidente negó que Peña Nieto estuviera presionando directamente a González Guajardo, sino que simplemente hizo un comentario de manera general ante su audiencia y a la que invitó a enfocarse tanto en los errores como en los logros de su gobierno.

Pero el comentario del presidente solo fue el intento más reciente de silenciar a González Guajardo y obstaculizar su trabajo.

Entre dichos intentos se cuentan auditorías fiscales y haberlo atacado con tecnología de espionaje que el gobierno mexicano adquirió con el propósito de investigar a terroristas y miembros del crimen organizado.

En dos ocasiones en 2016, González Guajardo recibió mensajes en su celular cuyo objetivo era instalar un programa de espionaje; los mensajes llegaron poco después de que su grupo publicara reportajes perjudiciales, de acuerdo con un análisis forense independiente de los mensajes.

“Estamos asediados”, dijo González Guajardo en una declaración escrita a The New York Times; rechazó ser entrevistado. “Sin embargo, seguiremos denunciando la corrupción y la impunidad cuando las encontremos, sean públicas o privadas”.

México no está condenado a ser corrupto”, agregó.

Pero esa no es la única medida que el gobierno ha tomado contra González Guajardo.

En este año, en un solo día, las autoridades anunciaron nueve auditorías distintas de organizaciones en las que González Guajardo está involucrado y el gobierno ha indicado que podría revocar a algunas de ellas su estatus de organización no gubernamental (ONG). Algunos donantes ya están considerando frenar sus contribuciones, temerosos de que parezca que están en contra el gobierno.

“Si combates la corrupción, esta te combatirá a ti”, agregó González Guajardo, quien recibió una auditoría personal del gobierno el mismo día en que sus organizaciones. “El cambio tiene un precio”.

La oficina de presidencia rechazó que se haya tratado de intimidar “en modo alguno” a González Guajardo o a cualquier otra persona crítica del gobierno en México. Asimismo, negó haberse referido en específico a González Laporte o a su hijo en la reunión y afirmó que Peña Nieto simplemente le dijo a los asistentes que el reconocimiento de los logros del país “era tan necesario” como destacar “la deficiencias en el quehacer gubernamental”.

“Te aseguro que el presidente no hizo ningún comentario a Claudio X. González sobre el trabajo de su hijo en Mexicanos contra la Corrupción”, dijo Eduardo Sánchez, vocero de la presidencia y quien estuvo en la reunión de mayo.

Peña Nieto llegó al poder hace cinco años con la promesa de solucionar los problemas de México, modernizar su economía, enmendar su reputación de violencia y reparar su deteriorado Estado de derecho. La transparencia acabaría con la corrupción, prometió. Su partido, sinónimo de un gobierno autocrático que estuvo en el poder durante siete décadas, sería el agente de cambio que México necesitaba con tanta desesperación.

Sin embargo, la violencia ha aumentado y la libertad de expresión se ha silenciado con dinero y asesinatos. México es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas y casi todos los homicidios siguen sin resolverse. En todo el país, la violencia por el narcotráfico ha alcanzado el punto más crítico en 20 años, con lo que se acabó la imagen del nuevo México que Peña Nieto ha intentado promover con tanto esfuerzo.

Las iniciativas contra González Guajardo y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad ponen en evidencia los intentos del gobierno por acabar con las críticas, incluso en los círculos de las élites más altas de la sociedad mexicana.

Claudio X. González Laporte, de 83 años, es una de las figuras más respetadas —y uno de los hombres más ricos— en el mundo empresarial mexicano, fue presidente de Kimberly-Clark de México durante más de 40 años. Su hijo, Claudio, de 54 años, es una rareza en sus círculos de élite. Las personas ricas en México a menudo son criticadas por su indiferencia en cuanto a las causas sociales y por su tendencia a someterse a la voluntad del gobierno en asuntos sociales.

Sin embargo, González Guajardo ha aprovechado su posición privilegiada, presionando a sus iguales para que se comprometan. Comenzó una organización sin fines de lucro, Mexicanos Primero, para promover la educación pública en México, que está entre las peores de todos los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Hace dos años cofundó el grupo anticorrupción que se enfoca en el periodismo de investigación, averiguaciones y acciones legales. El grupo contrató a algunos de los periodistas más importantes del país y les dio autorización para ir tras los blancos que creyeran adecuados, una libertad inusual en un entorno mediático que depende de cientos de millones de dólares en publicidad del gobierno. Entre los reportajes que ha publicado Mexicanos Contra la Corrupción están: una investigación sobre toma de tierras por un gobernador en Tulum; revelaciones que empresas cercanas al gobierno recibieron información filtrada para ayudarlos a ganar licitaciones; y un reportaje sobre un engañoso mecanismo de competencia que permitió que Carlos Peralta Quintero, un amigo del presidente, obtuviera contratos públicos que ascienden a más 650 millones de dólares.

González Guajardo ha alzado la voz incansablemente. En la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México, el pasado 1 de febrero, señaló personalmente al presidente y le dijo a un panel que “si existiera un salón de la infamia, Peña Nieto estaría en los diez primeros lugares”.

Semanas más tarde, el 27 de febrero, las autoridades fiscales anunciaron nueve auditorías relacionadas con cinco organizaciones que habían sido fundadas o dirigidas por González Guajardo en los últimos 20 años. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, sorprendentemente, no estaba entre ellas. La auditoría a ese grupo llegó después.

De acuerdo con personas cercanas a él, González Guajardo estaba atónito y le pidió a un economista que calculara las probabilidades de tener siquiera cinco auditorías que ocurrieran aleatoriamente el mismo día, todas contra organizaciones con las que él estaba afiliado. La respuesta que obtuvo: la probabilidad era del 0,0000000000000000000000000204 por ciento…

 

 

 

Los empresarios sabemos que la corrupción nos pone en desventaja: Claudio X. González

El empresario sabe que los corruptos no se quedarán con los brazos cruzados

La publicación Forbes, destaca que el organismo que preside Claudio X. González Guajardo, Méxicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), se ha caracterizado en dar a conocer, en los últimos meses sobre todo, al menos una decena de redes de corrupción que involucran tanto a instituciones gubernamentales como a la iniciativa privada.

El caso más reciente que salió a la luz en este sentido, fue la supuesta transferencia de 3.1 millones de dólares (mdd) que la constructora brasileña Odebrecht realizó en 2012 a una empresa ubicada en Islas Vírgenes, ligada con Emilio Lozoya Austin, ex director general de Pemex y quien en ese entonces fungía como Coordinador Internacional de la campaña electoral del hoy presidente. El hecho ya está siendo investigado por la Procuraduría General de la República (PGR).

Además de esta investigación, MCCI también también ha documentado probables casos de corrupción que involucran a instituciones como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o Caminos y Puentes Federales (Capufe), así como también movimientos fraudulentos realizados por ex gobernadores como Javier Duarte o Roberto Borge, y ex funcionarios como Jesús Murillo Karam.

 

El día que sintió asco

Antes de pasar a esta etapa de su vida, Claudio trabajó en la administración del expresidente Ernesto Zedillo y posteriormente se dedicó a la filantropía, esto hasta 2006, cuando decidió saltar al activismo con Mexicanos Primero (MP), una asociación enfocada en mejorar la educación que se brinda en las escuelas del país.

Como abogado de profesión, explica en entrevista con Forbes México, siempre había sentido un profundo interés por los temas relacionados al estado de derecho y corrupción, y fue precisamente en esta organización donde “pudo comprender hasta que grado se extienden estos dos problemas en México”.

Y el punto crucial de esto llegó luego del 2012. El presidente Enrique Peña Nieto acababa de ser elegido como mandatario, y señaló que una de sus primeras acciones de gobierno iría de la mano con las actividades que estaba empujando MP: Desarrollar un censo que pudiera definir con claridad cuántos maestros había en México.

“Por increíble que pareciera México no contaba con un padrón que nos dijera cuántos eran los maestros que había en el país, presionamos y fue esta administración que el presidente avaló que se realizara uno. Y los resultados escandalosos”, relata.

Básicamente porque el censo encontró que cada año se entregaban alrededor de 298,000 pagos irregulares a maestros que no lo eran, destinándose a esta situación cerca de 35,000 mdp.

“Es ante este tipo de situaciones cuando uno se da cuenta de que el cáncer es real, de cuánto dinero se está perdiendo y dejándose de invertir en la soluciones que necesita el país para salir de problemas como la pobreza, porque la corrupción está ya en todos lados”, comenta.

 

Atacar la enfermedad

El activista está seguro de una cosa: “En México nunca se había pronunciado tanto la palabra corrupción como se hace desde hace ahora”, esto gracias al trabajo de muchos años que se ha venido realizando desde todos los frentes para poder enfrentar este problema.

Sin embargo, a pesar de que la sociedad ya comprende el significado de la palabra corrupción, que cuesta al país en promedio cada año hasta un 5% del Producto Interno Bruto (PIB), el mayor reto que se tiene es acabar con la normalización que hoy existe en todo el país de este malestar.

“El mexicano entiende lo que es la corrupción, pero con el paso de los años y luego de los muchos beneficios que les ha dado, le cuesta entender que muchas de las cosas que tiene y que disfruta en su día a día están relacionadas con este hecho”, afirma.

Por ejemplo, dice Claudio X. González, “cuando yo estaba en MP me tocó platicar con muchas personas que ganaban como maestros sin serlo, pero que aseguraban que este dinero les correspondía, que era un derecho para ellos el recibirlo, aún cuando no se lo ganaran”.

Pero el problema no pasa totalmente por lo que es la corrupción, sino por el “severo” contexto de impunidad que existe en el país. “Para ganar la batalla contra la corrupción necesitamos que se acabe en México con la impunidad, que exista un castigo para quienes están hoy sacando provecho de esta situación”, menciona.

Y es que actualmente, según sus cálculos, del 100% de los actos delictivos que se presentan en el país, únicamente el 2.9% de ellos reciben una consecuencia, un porcentaje que acaba por ser una invitación a las personas a seguir siendo corruptas.

“Este dato te llama a corromperte, porque la gente sabe que no le van a hacer nada si lo hacen, se ríen de cualquier señalamiento y lo siguen haciendo, y los sucede mayor cosa, tenemos que romper con este círculo vicioso”, sostiene.

Es con miras a presionar a que se den consecuencias a quienes están hoy son corruptos, que desde MCCI están documentando y tratando de sacar a la luz todos los casos de abuso que vayan descubriendo.

“Hoy tenemos herramientas como la activación ciudadana y los medios electrónicos que, acompañados por un trabajo de periodismo, nos están permitiendo mostrar lo que pasa en el país, uno podría pensar que hoy es cuando más mal estamos, pero esto ha estado siempre, lo que cambia es que hoy podemos denunciar los escándalos”, precisa.

A pesar de esto, Claudio X. González sabe que las cosas no serán fáciles y tiene muy presente algo: “Va costar mucho trabajo cambiar esto, porque cuando se ataca a la corrupción, la corrupción también te ataca a ti”.

 

El valor de los empresarios

Uno de los apoyos más importantes que ha encontrado el activista en esta enfrentamiento es el de los empresarios, quienes asegura deben de ser una voz fuerte capaz de cuestionar la corrupción que vayan ubicando en las distintas esferas del país.

Sin embargo, también está consciente de que este problema también a ellos los ha tocado. “Desafortunadamente el sector privado ha contribuido en este tema,les un hecho que los esfuerzos desde su lado no han sido suficientes para combatir a la corrupción”, asegura.

Pero a pesar de ello, Claudio X. González hoy observa voluntad por parte de la clase empresarial para poder aportar de manera más significativa. Ejemplo de ello son las relaciones de cooperación que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezado por Juan Pablo Castañón, ha estrechado MCCI, quien los está ayudando a reformular su código de buenas prácticas.

“Los empresarios tienen ya en su agenda el tema de la corrupción, saben que si no se le combate esta situación los va poner tarde o temprano en desventaja frente a otros competidores, además de que va disminuir el desarrollo económico de México, lo que de ninguna forma los va beneficiar”, concluye.

 

Forbes.- https://www.forbes.com.mx/empresarios-corrupcion-nos-pone-en-desventaja-claudio-x-gonzalez/?utm_source=DreamsPushNotifications&utm_medium=push_notifications&utm_campaign=dreams_push_notify

The New York Times.- https://www.nytimes.com/es/2017/08/30/mexico-pegasus-claudio-x-gonzalez-laporte-enrique-pena-nieto-corrupcion/?action=click&clickSource=inicio&contentPlacement=1&module=toppers&region=rank&pgtype=Homepage

FORBES.- https://www.forbes.com.mx/claudio-x-gonzalez-convertido-en-blanco-del-estado/

 

 

 

 

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