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Se impone la lógica del PRIANISMO: El Tapado se llama José Antonio Meade Kuribreña. La Versión no Oficial: Por Jesús López Segura Elección presidencial Nacional 

Se impone la lógica del PRIANISMO: El Tapado se llama José Antonio Meade Kuribreña. La Versión no Oficial: Por Jesús López Segura

Si Peña enloquece e impone a alguien como Aurelio Ñoño, la derrota estaría garantizada

 

Como lo afirmé el pasado 24 de julio en un video, los estatutos del PRI serán modificados formalmente en el pleno de la 22 Asamblea de mañana, sábado 12 de Agosto, para perfilar la candidatura priista del actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, hombre de todas las confianzas del back door man de Los Pinos, Luis Videgaray -impedido él mismo para el cargo por su vergonzosa postración ante Donald Trump-.

Meade es el único prospecto presidenciable que garantiza sumar al voto duro del priismo tradicional -que no alcanza para derrotar a López Obrador– los votos adicionales del PAN y de no pocos despistados de otras fuerzas políticas, hartos del peñismo y que podrían ser convencidos con una buena propaganda de que Meade es un “independiente” eficaz y experimentado.

El Presidente Peña no tuvo mucha dificultad en armar la operación política dentro de la Asamblea para quitar los candados, porque los priistas saben que su derrota con un peñista puro o con un dinosaurio disfrazado de “joven” estaría garantizada. Están obligados a aceptar la imposición del militante más activo del prianismo, aunque sin credenciales formales de ninguno de los dos partidos a los que ha servido con ferviente apartidismo, fiel a los principios del neoliberalismo que comparten PAN y PRI, pero sin contaminarse con los avatares de la grilla partidistas.

Es el candidato único indiscutible, por eso el mentiroso consuetudinario Enrique Ochoa Reza niega que la reforma a los estatutos esté dedicada a él. Por eso algunos columnistas militantes desvían la atención sobre Aurelio Ñoño, para taparle el ojo al macho, al auténtico y genuino “Tapado”.

El riesgo que corro al presentar afirmaciones tan tajantes podría pasar factura y asumiría gustoso el costo si, contra lo que digo, el gran elector, envalentonado, opta por seguir el camino andado en el Estado de México, el de la más vieja y obsoleta usanza del priismo dinosaurico, donde el presidente impone a quien le dé la gana independientemente de su potencial de votos, porque entonces no quedaría ni la menor duda de que el PRI perdería la Presidencia, sin que exista la garantía de un panismo protector en la alternancia fingida que somete al pueblo mexicano a esta dictadura neoliberal bipartidista desde hace 3 décadas.

Ojalá fuera don Aurelio Ñoño el verdadero tapado, como sugieren sus apologistas, porque ello garantizaría la derrota del PRI y una alternancia real que nos saque de este pantano de genocidio, saqueo brutal de las finanzas públicas y descomposición absoluta de nuestro tejido social. Urge un cambio verdadero que nos rescate de la tragedia y la mejor forma de impulsarlo es imponiendo a un priista de cepa como candidato del PRI, condenado irremediablemente al fracaso electoral. Es creyendo que se puede repetir la dosis aplicada en el Estado de México, a nivel nacional.

No habrá en la contienda presidencial una Josefina Vázquez sacrificable, comprada con mil millones y un puesto en el Senado que alcance para derrotar a López Obrador. Tampoco un Juan Zepeda engañabobos que reste dramáticamente los votos de la izquierda. O es Meade o ya podemos ir despidiendo la política neoliberal al menos por seis saludables años.

 

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