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El socavón, agujero negro de la sucesión presidencial: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial Elección presidencial Nacional 

El socavón, agujero negro de la sucesión presidencial: Por Jesús López Segura / La Versión no Oficial

El Innombrable, árbitro y titiritero en la soterrada lucha entre los Grupos Hidalgo y mexiquense

 

Ayer, Milenio Televisión alineó con sus notas sobre la tragedia del socavón, las declaraciones del Presidente Peña exhortando, desde el helicóptero, a los viajeros de Semana Santa a usar esa “nueva y segura carretera”. 100 días después, rezaba la nota de Milenio, ocurre la tragedia…. y el ridículo presidencial. Se aprovechaba la desgracia para socavar la imagen de Peña y obligarlo a despedir a Gerardo Ruiz Esparza, a quien se ridiculiza también alardeando de la firmeza del concreto asfáltico del Paso Express. Casualmente, don Gerardo sostiene una soterrada lucha sucesoria con el Grupo de Luis Videgaray, que se ha hecho patente desde la elección del sucesor de Eruviel Ávila en el Estado de México.

Rara vez Milenio tiene el audaz atrevimiento de ridiculizar al Presidente Peña para golpear a un funcionario de primer nivel, amigo del Presidente. La última que recordamos fue hace justamente dos años. Estamos a dos días del segundo aniversario de la última fuga del Chapo Guzmán, cuando estando el presidente Peña fuera del país -en medio de fuertes rumores sobre una presunta enfermedad terminal (se especulaba que tenía cáncer o SIDA)-, Milenio televisión repetía, una y otra vez, el fragmento de la entrevista de casi un año antes con León Krauze, en la que Peña calificaba como eventualmente “imperdonable” una nueva fuga de El Chapo y responsabilizaba directamente a Miguel Ángel Osorio Chong si ello llegaba a ocurrir.

La historia parece repetirse. Milenio, alineado descaradamente con el grupo de Luis Videgaray en ese entonces, intentó, sin conseguirlo, desbarrancar la aspiración presidencial del secretario de Gobernación ante la inminencia de una renuncia de Peña Nieto por motivos de salud. La campaña contra Osorio cesó tan pronto como los rumores sobre la enfermedad de Peña resultaron Fake News. La fuga de El Chapo parecía una Caja China contra el Chino Osorio, perpetrada por un acelerado Grupo mexiquense que no iba a permitir sorpresas en la sucesión que, en ese momento, parecía adelantarse por la presunta enfermedad terminal de Peña, favoreciendo por su posición en el gabinete, al hidalguense.

Hoy, los ánimos sucesorios al interior del PRI se calientan mediáticamente contra el principal adversario actual del Grupo de Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza, aliado incondicional del padre de Alfredo del Mazo Maza y quien logró imponerse a la intención del ahora canciller de colocar en la gubernatura a Ana Lilia Herrera Anzaldo. El coro de voces del oficialismo exigiendo la renuncia de Ruiz Esparza no es gratuito, está inducido por poderosos grupos interesados a los que Peña probablemente no hará caso, como sucedió hace dos años.

En una entrevista telefónica con Carlos Loret de Mola, Ruiz Esparza respondió a la pregunta de si pensaba renunciar con un lacónico “si me la pide quien me la tiene que pedir, claro que renunciaría…”

¿A quién se refería don Gerardo como “el que le debe pedir su renuncia”?

 

 

Todo parece indicar que se refiere a Peña, pero tal vez alude a otro personaje muy poderoso, más incluso que el propio Videgaray. Alguien innombrable. Alguien cuyo cuñado, Hipólito Gerard Rivero, ligado al Grupo Higa de Armando Hinojosa -¡sí, el de La Casa Blanca!- acaba de sacarse la lotería como socio en el primer consorcio privado en la historia del país que descubre riquísimos yacimientos petroleros en aguas someras, es decir, no “profundas” como pretendía demagógicamente la Reforma Energética– del Golfo de México. Alguien como Carlos Salinas de Gortari

El socavón del Paso Express de Cuernavaca abre la feroz disputa por la candidatura presidencial del PRI. Eso es lo que está en el fondo de ese agujero negro que todo lo atrae. Todo lo controla. Estos grupos de poder al interior del PRI -y sus aliados mediáticos- no tienen llenadera. Empiezan a despedazarse entre sí y no les importa llevarse entre los pies lo que queda del capital político del todavía presidente.

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