Estás aquí
Cancún, la paja en el ojo ajeno / LA VERSIÓN NO OFICIAL: Por Jesús López Segura Nacional Política 

Cancún, la paja en el ojo ajeno / LA VERSIÓN NO OFICIAL: Por Jesús López Segura

La “paradoja democrática” y la segunda vuelta electoral

 

Hoy inicia la cumbre de la OEA en Cancún, donde nuestro canciller, Luis Videgaray, usará la Doctrina Estrada como su papel de baño.

Infiel a los carísimos principios que regían la política exterior mexicana durante las 7 décadas de la dictadura priista perfecta, cuando liberales y conservadores mantenían un relativo equilibrio y alternancia intrapartidista en el poder (ahora es interpartidista entre PRI, PAN y PRD), Videgaray se pasa por el arco del triunfo la autodeterminación de los pueblos y se dispone a dar lecciones de democracia y derechos humanos al dictadorzuelo venezolano Nicolás Maduro, mientras en México continúa la masacre de la guerra contra el narco, que incluye cada vez un mayor número de periodistas y defensores de derechos humanos asesinados impunemente.

 

Tan mala la dictadurapopulista” venezolana como la neoliberal que azota al pueblo de México desde 1988, cuando Miguel de la Madrid le robó la elección al Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas, impuso a Salinas y dio inicio a una larga cadena de atracos electorales que pasan incluso por el asesinato del “populistaLuis Donaldo Colosio, para excluir del poder todo vestigio del viejo nacionalismo revolucionario y dar paso franco al neoliberalismo salvaje que ha hundido a nuestro país en un clima de inseguridad simple y llanamente genocida y ha generado una desigualdad social tan extrema, que 500 familias acumulan más del 50% del producto nacional bruto, mientras decenas de millones sobreviven en condiciones de extrema pobreza.

La esperanza de que la nueva versión de los nacionalistas -a los que los neoliberales llaman con desprecio “populistas“- recupere el poder, parece diluirse con las recientes elecciones en el Estado de México, donde esta “Cosa Nostra” mexiquense usó todos los viejos trucos del amplio catálogo de la mapachería e incluso estrenó otros muy creativos y novedosos para dejar fuera a la candidata de Morena, Delfina Gómez quien, hay que decirlo, contribuyó de manera notable para facilitarles las cosas, no sólo con su notable pobreza de lenguaje, enmascarada con la cantaleta obsesiva de sus títulos de maestría, probablemente mal habidos, y sus nunca bien aclaradas denuncias de corrupción y explotación de los trabajadores del ayuntamiento de Texcoco, sino con su servicial rendición ante voceros típicos del antilopezobradorismo, como Ciro Gómez Leyva y su descarado sometimiento ante caciques pueblerinos corruptos como Higinio Martínez.

La forma en que las sociedades civilizadas evitan esta “paradoja democrática” de gobernantes repudiados por la mayoría, es el sabio mecanismo de la segunda vuelta electoral que, en México, ha sido postergado en todas las reformas políticas confeccionadas a modo para que el prianperredismo siga haciendo de las suyas indefinidamente. El alegato constante es que “no hay tiempo suficiente para instrumentarla antes del proceso electoral en turno que se avecina”.

El prianperredismo constituye el mejor ejemplo de la partidocracia neoliberal que somete los procesos pretendidamente democráticos a un circo de simulación y engaño que da por resultado gobiernos legales, pero ilegítimos, no solamente porque carecen de una representatividad mayoritaria, conforme a la esencia de la democracia, sino que son francamente repudiados por la aplastante mayoría de la población.

Aunque los jilgueros mediáticos de “La Mafia del Poder” no se cansen de elogiar a Juan Zepeda como un “gran candidato” que logró sacar al perredismo de su inminente peligro de extinción, este mercenario electorero, este mercachifle tribal, será recordado siempre por haber sido el más grande traidor de la izquierda en los cruciales comicios del 2017, cuando se estuvo a punto de sacar del poder en el Estado de México a un partido que asentó su hegemonía por casi un siglo de dominación absoluta en una de las entidades más golpeadas por los efectos secundarios del neoliberalismo salvaje: la inseguridad extrema y la más atroz de las desigualdes sociales.

También te puede interesar: