Estás aquí
Conteo Rápido y PREP favorecen a Del Mazo en el Estado de México Edomex Elecciones 

Conteo Rápido y PREP favorecen a Del Mazo en el Estado de México

62% del electorado votó por un cambio, pero gana la continuidad de un cacicazgo secular

Por Jesús López Segura

 

¿Qué clase de democracia es ésta que permite la continuidad de más de 90 años de un partido político a pesar de que 62% de la población votó por un cambio?

Votaron por Del Mazo poco más del 30% de los mexiquenses, pero sufragaron por un cambio 62% de los ciudadanos, resultado de la suma de 30% que votaron por Delfina, 18% por Juan Zepeda, 11% por Josefina y 3% por los demás. El total en favor de un cambio es de 62%, con una participación de poco más de la mitad del padrón electoral.

Si hubiera participado en la jornada electoral mexiquense un porcentaje mayor del electorado, por ejemplo un perfectamente viable 60%, habría ganado casi con toda seguridad Delfina Gómez, de Morena. Le habría ido “requetebien”. Pero la apatía ciudadana y la traición de Juan Zepeda, fueron determinantes para un triunfo inobjetable de Alfredo Del Mazo Tercero, el Príncipe heredero de una suerte de monarquía “democrática”.

Josefina será senadora y Juan Zepeda será el líder nacional de lo que queda del PRD, incluso algunos de sus múltiples fans de los medios de comunicación lo ubican como candidato presidencial el año próximo. Delfina Gómez pasará a la historia como el personaje que estuvo a punto de romper, con el respaldo de Andrés Manuel López Obrador, una hegemonía priista en el Estado de México de casi un siglo, pero que se quedó en el camino, como de costumbre en la trayectoria del tabasqueño, por una nariz.

Del Mazo y su equipo supieron cómo hacerlo. Con elección de Estado, compra de votos y de medios de comunicación y lo que se quiera, pero hay que admitir que conocen los detalles estratégicos de la política real en nuestro país, a diferencia de opositores que se destrozan entre sí, que se odian, que se acusan de mesianismo o de ser paleros del sistema. Es probable que una operación política de Ulises Ramírez haya canalizado votos del corredor azul hacia Del Mazo, lo que explicaría el tremendo desplome de Josefina, calculado en negociaciones del más alto nivel.

La ciudadanía del Estado de México no se volcó a las urnas como se esperaba ante las expectativas de cambio. Prefirió la apatía y la continuidad. Muy su gusto.

Pero lo que es absolutamente cierto es que si nuestro sistema “democrático” incluyera la segunda vuelta electoral, como hacen los países civilizados para evitar los efectos antidemocráticos de la fragmentación del voto, otro gallo cantaría. No accederían al poder gobernantes que son respaldados por menos de una tercera parte de la población. Se confrontarían los mejores prospectos y programas de cara a una ciudadanía que no sería engañada por mercachifles de la política como Juan Zepeda quien, diciéndose de “izquierda”, termina trabajando para la derecha prianista de forma descarada, traicionando la opción mayoritaria en favor de la anhelada alternancia luego de una sequía tan prolongada.

Quizá López Obrador logre el año próximo un cambio en nuestro país al encabezar esa posibilidad personalmente. Si hoy fuera esa elección, votaría por él. Ya veremos si surge un candidato independiente que valga la pena. Ya hemos visto hasta el cansancio que AMLO no es muy acertado eligiendo candidatos.

Delfina Gómez resultó ser una mala candidata. Nunca ofreció explicaciones plausibles para las graves acusaciones que pesaban en su contra por las marrullerías de su titiritero Higinio Martínez, los diezmos y robos del ahorro de los trabajadores de Texcoco, aunados a un descarado nepotismo. Con un buen candidato, elocuente y sin cola que le pisen, seguramente Morena habría arrasado porque los números de Peña Nieto son simplemente desastrosos.

López se equivocó. Debe admitir su derrota y dejar de engañar a los ciudadanos deseosos de un cambio con promesas falsas de impugnación que, todos sabemos, no van a prosperar. Felicidades a Alfredo del Mazo. Más que nunca estará obligado a gobernar bien si quiere que su partido tenga oportunidad de sobrevivir a lo que viene. No la tiene fácil pero, al parecer, está bien asesorado. Mucho mejor, al menos, que su más fuerte opositor.

También te puede interesar: