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PIDE PERDÓN LA PGR A INDÍGENAS ACUSADAS FALSAMENTE DE SECUESTRAR A 6 POLICÍAS FEDERALES Derechos Humanos Nacional 

PIDE PERDÓN LA PGR A INDÍGENAS ACUSADAS FALSAMENTE DE SECUESTRAR A 6 POLICÍAS FEDERALES

La disculpa pública, victoria tras 11 años de lucha.”No basta la reparación del daño”

 

Finalmente, luego de 11 años de haber sido sentenciadas injustamente y privadas de su libertad durante tres años por supuestamente haber secuestrado a seis agentes federales, las tres indígenas hñähñú, Teresa González Cornelio, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara Juan, fueron reconocidas con una disculpa pública por parte de la Procuraduría General de Justicia.

‘‘Es una gran victoria porque cierra 11 años de injusticia’’, afirmó Teresa González Cornelio.

A su vez, Estela Hernández, hija de Jacinta y de profesión maestra, expresó: ‘‘No basta la reparación del daño para superar el dolor, la tristeza, la preocupación y las lágrimas ocasionadas; ¿quién va a devolver la vida de mi hermano José Luis, quien no pudo estar tres años sin su mamá?’’

Ante un auditorio que llenó la sala Jaime Torres Bodet, del Museo de Antropología e Historia, Estela lamentó que la PGR no haya reconocido por su propia voluntad el error cometido, pues se tardó tres años para aceptar la sentencia dictada por el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, por lo que pidió al procurador Raúl Cervantes Andrade, que ‘‘ya no se fabriquen pruebas y no se envíe a prisión a personas inocentes. La disculpa es por funcionarios mediocres, corruptos, que plantaron el delito de secuestro y dijeron que Jacinta era delincuente; la evidenciaron en medios locales de Querétaro, la demandaron por un delito federal y la investigaron los mismos policías que la encarcelaron con mentiras, sin decirle que tenía derecho a un abogado de oficio y a un traductor’’.

Estela expresó que las mujeres indígenas y víctimas de alguna injusticia no deben quedarse calladas: ‘‘Luchen porque se les devuelva su dignidad’’, y avaló la lucha de los mentores que defienden los derechos humanos: ‘‘A los maestros perseguidos, encarcelados, aterrorizados y que luchan en favor de los derechos humanos, quiero decirles que después de vivir este terrorismo de Estado asumimos el dolor, vencimos el miedo para que la victoria fuera nuestra; quiero repetir lo que dijo la maestra Rosa María, compañera cesada en Querétaro por la represión del primero de mayo con (el gobernador Francisco) Pancho Domínguez: hoy nos chingamos al Estado’’.

En tanto, Alberta Alcántara Juan, otra de las indígenas detenidas por supuestamente secuestrar a los agentes federales en hechos ocurridos en 2006, en el pueblo de Santiago Mexquititlán, Querétaro, señaló haber pasado humillaciones ‘‘por ser pobre e indígena’’.

Aseguró que durante 11 años tocaron muchas puertas y que en los primeros dos años de encarcelamiento nadie les hizo caso ni tomó en cuenta que las acusaciones en su contra se habían fabricado. Reconocieron la labor del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, que las apoyó hasta que obtuvieron su libertad. Aunque luego de salir de prisión su vida tampoco ha sido fácil.

En su discurso, la indígena le dijo al procurador general de la República: ‘‘Vea que sus colaboradores trabajen bien y que no acusen a nadie injustamente, porque la disculpa pública no me devuelve el tiempo perdido’’.

Por su parte, Jacinta Francisco Marcial, la tercera indígena encarcelada injustamente, indicó que los tres años que vivió en prisión nunca le serán devueltos. Demandó que la PGR revise los expedientes de los indígenas presos y que no esperen hasta que alguno de sus familiares fallezca, porque, sostuvo, sólo estará contenta ‘‘cuando se acabe la injusticia y se respete a los indígenas’’.

¿Cómo fue el caso de las mujeres indígenas?


En agosto de 2006, Jacinta, junto con otras dos indígenas que vendían aguas frescas en un tianguis de Querétaro, fueron detenidas por supuestamente privar de la libertad a seis agentes de la PGR durante un zafarrancho que los funcionarios de la Procuraduría sostuvieron con comerciantes informales tres meses antes, luego de que los policías intentaron despojarlos de mercancía, en un operativo para el cual carecían de autorización.

Por esta acusación de secuestro, Jacinta fue sentenciada a pasar 21 años en prisión, con un juicio en el que nunca se presentaron pruebas en su contra y en el que la indígena otomí careció de la asistencia de un intérprete, violándose así distintos ordenamientos nacionales e internacionales en materia de derechos humanos, ya que en el momento del proceso penal Jacinta apenas entendía el español.

Al apelar esta sentencia, la defensa de la vendedora de nieves, madre de seis hijos, demostró que a Jacinta se le atribuyó una declaración fabricada, escrita en español, que ella no pudo haber realizado por su incomprensión de dicha lengua.

También se demostró que materialmente es imposible que ella, junto con las otras dos mujeres indígenas, pudieran privar de la libertad a seis agentes.

Por esas razones, un Tribunal Unitario revocó la sentencia de 21 años de cárcel y ordenó reponer el proceso en contra de la indígena otomí, ante lo cual la PGR decidió no ejercer nuevas acciones en su contra y Jacinta pudo recuperar la libertad.

Desde mayo de 2014, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA) falló a favor de la demanda de resarcimiento moral y material, interpuesta por Jacinta Francisco Marcial y otras dos mujeres indígenas en contra de la PGR.

El fallo del TFJFA establece que la PGR hizo mal su trabajo por lo que a Jacinta se le debe reparar el daño: “Jacinta, tienes razón. La PGR hizo mal su trabajo por lo que se te va a indemnizar”.

Aún cuando Jacinta recuperó la libertad desde 2009, hasta la fecha su inocencia no había sido oficialmente reconocida y los responsables de los abusos cometidos en su contra no habían sido sancionados.
Con información de La Jornada.- http://www.jornada.unam.mx/2017/02/22/politica/003n1pol
Animal Político.- http://www.animalpolitico.com/2017/02/pgr-disculpa-publica-mujeres-indigenas/

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