EL PELIGRO PARA TRUMP DE USAR LAS INFIDELIDADES DE BILL CLINTON EN SU REVANCHA CONTRA HILLARY

Estrategia peligrosa

 

 

La campaña republicana considera que sería “lícito” usar los pecados del expresidente para atacar a su esposa en el próximo debate presidencial, aunque se arriesgan a una estrategia potencialmente dañina para Trump con un electorado que ya le es renuente, el femenino.

hillary-clinton-y-la-eleccion-que-viene-en-euEl segundo debate entre Donald Trump y Hillary Clinton tendrá para el republicano un sabor de revancha, si hemos de creer las encuestas y la opinión de los analistas que dieron como ganador del cara a cara a la demócrata. Y amenaza con ponerse personal, muy personal.

Tanto, que los varios y escandalosos affaires extramaritales que han marcado la relación de la ex secretaria de Estado con su esposo, el expresidente Bill Clinton, podrían ser la munición que use el magnate para tratar de ganar el segundo encuentro.

Ya lo afirmó el propio Trump a la salida del debate en Nueva York, cuando apareció inesperadamente en la zona de prensa y dijo a CNN que “estaba muy contento” de haberse “controlado con relación a las indiscreciones de Bill Clinton”, algo que indica que el tema siempre ha sido una carta a jugar para el magnate.

Los últimos ataques personales de Trump hacen presagiar una campaña electoral de tono desagradable.

investiga-servicio-secreto-si-donald-trump-incito-a-matar-a-hillary-clintonSegún algunos reportes de medios, los asesores de Trump habrían convencido al candidato sobre lo inconveniente de utilizar esa línea de ataques contra la primera mujer candidata presidencial de uno de los grandes partidos porque podría ser percibido como argumento machista que coloca en la esposa la culpa por las infidelidades de su compañero.

Pero aunque no salió a relucir en el primer encuentro, Trump, un experto en crear expectativas, dejó entrever que podría usarla en el próximo debate, que se realizará el 9 de octubre en Saint Louis, Missouri.

 

 

Bill, el indiscreto

La verdad es que de esa cantera Trump tendría mucho que sacar. Desde Juanita Broaddrick, la enfremera que asegura que fue violada en 1978 por el entonces gobernador de Arkansas; pasando por Paula Jones, un exempleada de la gobernación que lo acusó de acoso sexual y logró un acuerdo judicial; hasta Gennifer Flowers, la exmodelo que fue su amante.

bill-clinton-monica-lewinsly-27-05-2016Y claro, Monica Lewinsky, la exbecaria de la Casa Blanca por cuya causa el expresidente fue llevado a juicio político en 1998 por el Congreso acusado de haber mentido bajo juramento a investigadores federales.

Días atrás, el magnate acusó al expresidente de violación en una entrevista y esta semana publicó un aviso en su cuenta de Instagram en el mismo tono. Pero en los años ’90, no opinaba lo mismo.

Para el pasado debate el nombre de Flowers resurgió de aquellos tabloides olvidados de los años 90 cuando Trump la invitó vía Twitter a estar en primera fila, donde con seguridad Hillary Clinton pudiera verla, para que luego la campaña explicara que no hubo “una invitación formal”.

Esos casos han sido explotados hasta la saciedad por los contrincantes políticos de los Clinton a lo largo de las cuatro décadas que llevan en la escena.

Y por mucho que sigan generando interés, como sucede cada vez que reflota Lewinsky o Flowers o algún otro de esos nombres fantasmales para la pareja, ya no hace daño político como cuando eran novedad.

Por eso, uno podría preguntarse alguien si la campaña republicana sabe algo que nadie ha revelado hasta ahora.

 

Estrategia peligrosa

hillary-clinton-y-donald-trump-elecciones-eu-fotoarte-notiguiaYa en 2000, cuando competía por un puesto en el Senado por Nueva York, la ex primera dama tuvo que hacer frente a esa línea de ataques y dijo esperar que los casos pudieran juzgarse algún día con una perspectiva histórica.

Por incómodo -y con seguridad doloroso- que pueda ser para Hillary Clinton revivir esos episodios, el principal afectado por semejante estrategia podría terminar siendo Trump.

Por un lado, por mucho que el tema de género no sea hoy tan importante como hace una, dos o tres décadas atrás, sería muy poco elegante o ‘caballeroso’ enrostrarle a la primera mujer candidata demócrata en televisión nacional los pecados de su esposo como si fueran culpa de ella.

¿Está considerando Donald Trump debatir a Hillary Clinton hablando de las infidelidades de su esposo?

A lo largo de la campaña Trump la ha descrito como “facilitadora” de los desafueros sexuales de Bill, lo que para muchos equivale a quitar responsabilidad al hombre para ponerla sobre la mujer, que en este caso es la parte afectada por la infidelidad.

donald-trump-ascenso-del-fascismo-fotoarte-notiguiaEso no ayuda al republicano con el electorado femenino, aunque la campaña de Trump asegure que lo que quiere demostrar es que Hillary no ha escatimado ataques contra las acusadoras de su esposo lo que la presentaría como ‘insensible’ ante a un fenómeno que sufren muchas parejas.

Solo que justamente las mujeres que han padecido las indiscreciones de sus compañeros pueden ser más proclives a entender lo que le pasó a la candidata y ser menos tolerantes con los señalamientos que hace un hombre cuyo historial de pareja no es tampoco impecable.

A la hora de defender los derechos de las mujeres, Donald Trump no parece ser el campeón de la causa.

 

Univision, 30-09-2016: http://www.univision.com/noticias/elecciones-2016/el-peligro-para-trump-de-usar-las-infidelidades-de-bill-clinton-en-su-revancha-contra-hillary