¿QUÉ NEGOCIÓ SECRETAMENTE PEÑA CON TRUMP?: LA VERSIÓN NO OFICIAL / POR JESÚS LÓPEZ SEGURA

¿Del fraude electoral patriótico, al golpe militar patriótico?

 

bandera-de-mexico-con-escudo-de-eu-notiguiaPara quien pensara ingenuamente que Enrique Peña estaría al menos un tanto compungido por la avalancha de críticas recibidas con motivo del escándalo de su encuentro con Donald Trump, la entrevista de Carlos Marín deja muy en claro que no hay tal. Peña está feliz. Está montado en su macho y no parece haber poder humano que lo haga siquiera vacilar un poco por la atrocidad diplomática cometida. De ahí no lo saca nadie, ni las acusaciones de traidor.

pena-nieto-le-hace-los-honores-a-donald-trumpReitera Peña hasta el cansancio en esta entrevista -a todas luces arreglada- que sólo había dos opciones: una, confrontar al candidato republicano con las mismas groserías e insultos que él ha propinado a los mexicanos; y, la otra, dialogar con él, “civilizadamente”, para “hacerle ver que la relación entre México y Estados Unidos es relevante para ambos países”.  Nada más lejos de la verdad. Otra opción -la más razonable y congruente si de veras se quería ser “neutral” respecto del proceso electoral gringo-, era no entrevistarse con ninguno de los candidatos. Pero evidentemente Marín se hace de la vista gorda con este punto crucial de la charla, a pesar de que Peña se lo reiteró por lo menos 4 veces.

¿Y cuál era la prisa de hablar con los candidatos desde ahora, es decir, antes de saber quién de los dos llegaría en realidad a ser Presidente del país vecino? Ninguna. De hecho, sea cual fuere el resultado, la charla con alguno de los dos habría sido una pérdida de tiempo.

Peña miente de nueva cuenta. En primer lugar, él sabía de antemano que Hillary no aceptaría la entrevista y de cualquier modo llevó adelante una puesta en escena “diplomática”, que en realidad fue un descarado acto de proselitismo político en favor del republicano. El resultado de este espaldarazo propagandístico está a la vista: Trump ha superado en las preferencias a Clinton por dos puntos porcentuales, según encuesta de CNN, evidentemente por el apoyo ¿gratuito? brindado por Peña Nieto.

pena-nieto-se-rinde-ante-donald-trumpNo somos tan estúpidos como para creer que antes de formalizar públicamente la invitación, los operadores de Los Pinos no exploraron en las oficinas de los candidatos si las entrevistas, ambas, serían viables. Peña sabía desde luego que sólo Trump aceptaría jubiloso, ansioso, la reunión, y seguramente convinieron con él de antemano que ésta tuviera lugar en Los Pinos, porque así convenía a los intereses electorales del magnate.

El que el Presidente del pueblo más ofendido por Trump le diera un trato de jefe de Estado echaría por tierra las dudas de muchos votantes indecisos sobre la capacidad de Trump de ser tomado con seriedad por mandatarios de todo el mundo, cuando muchos de ellos han puesto en duda incluso su equilibrio mental, ya no digamos su viabilidad como el Presidente del país más poderoso del mundo. El favor de Peña no tiene precio. Es invaluable porque podría inclinar la balanza comicial en su favor, como parece que ya lo está haciendo.

La seguridad que muestra Peña en la entrevista con Marín, a quien de plano no deja hablar, no revela otra cosa que su gran satisfacción por los resultados de su encuentro con quien ahora -y gracias a él- se perfila como el triunfador. Incluso hay un lapsus en el que Peña deja ver claramente que prefiere a Trump sobre Clinton, al asegurar que al menos ahora el republicano habla de mejorar el Tratado de Libre Comercio, mientras la señora quiere renegociarlo…

gano-mexico-dice-pena-nietoEn resumidas cuentas, Peña se enroló en la campaña de los Estados Unidos con el fin específico de favorecer a Donald Trump y la pregunta entonces sería: ¿qué recibió a cambio?

Se trata de un Presidente desesperado porque sus niveles de popularidad están por los suelos justo en la antesala de dos procesos electorales cruciales para su futuro. ¿Qué negoció con Trump, entonces, para rendirle el apoyo de la institución presidencial mexicana a pesar incluso del rechazo unánime del pueblo de México? Esta actitud despótica sólo aparece en las tiranías.

La tranquilidad con la que Peña Nieto asume su monumental antipatía popular, incluso con sonrisas cínicas entre explicaciones absurdas como la de que “no gobierno para ganar popularidad”, como si se tratara de un reyezuelo o dictador a quien no le despeina el rechazo de la gente, no pueden presagiar nada bueno. Es claro que la opinión pública -expresada no solamente en las redes sociales, como pretenden hacer creer los voceros oficiosos- le tiene absolutamente sin cuidado. ¿Qué negoció, entonces, con un eventual futuro mandatario fascista que odia al pueblo mexicano?

¿Por qué reunirse con Trump en forma privada cuando todo lo que dice haberle expresado lo habría podido publicar sin juntarse físicamente con él?

amo-a-mi-pais-pero-repudio-su-sistema-protestan-en-las-calles-fotoarte-notiguiaY no estoy hablando de que lo ofendiera o devolviera los improperios, sino simplemente que fijara una postura con respeto, sí, pero también con el poquito de güevos que todos esperaríamos de un representante digno.

¿Qué está escondiendo un presidente que sabe, sin lugar a dudas, su partido perderá la elección del 2018?

¿De qué forma le devolvería Trump el favor, en caso de vencer a Clinton?

Por los clarísimos destellos de dictadorzuelo que exhibe sin recato alguno el señor Peña, a quien no le preocupan los 200 mil muertos acumulados entre su administración y la anterior -obsesionado como está con reformas estructurales que nacieron muertas-, no es descabellado pensar que planea un golpe militar para mantenerse en el poder con el pretexto de que una elección democrática pondría en peligro la continuidad de sus reformas “de hondo calado”. “Un golpe militar patriótico” que requeriría la aprobación del gobierno de los Estados Unidos.
pena-nieto-se-doblego-ante-donald-trumpNo sabemos qué ideas exóticas se estén engendrando debajo de ese par de estrambóticos copetes, pero estamos en todo nuestro derecho de desconfiar plenamente de quien nos ha mentido y es incapaz de ruborizarse siquiera al ser descubierto el plagio descarado de su tesis profesional. Tenemos derecho a especular que Trump y Peña podrían haber iniciado un pacto secreto -como el que estableció con Calderón para obsequiarle 200 mil votos, como relata el libro de Álvaro Delgado-, pero esta vez para convertir el territorio mexicano en un lugar controlado militarmente para imponer, a sangre y fuego, las reformas neoliberales y reaccionarias del peñismo, pero sobre todo para impedir, también a sangre y fuego, la migración de mexicanos y centroamericanos hacia los Estados Unidos, con o sin muro de por medio. ¿Para qué construir un muro de semejantes dimensiones si se pueden militarizar ambas fronteras mexicanas?

¿Para qué exponerse a que llegue un “populista” al poder en México si se puede pasar del fraude electoral patriótico al control militar pleno de un país ya de por sí semimilitarizado?