PEÑA PODRÍA SER ACUSADO DE TRAICIÓN A LA PATRIA: LA VERSIÓN NO OFICIAL / POR JESÚS LÓPEZ SEGURA

 

Si las ofensas fueron públicas, ¿por qué reclamar en privado?

¿Se negoció con Trump la versión moderna del Fraude Patriótico?

pena-se-somete-a-donald-trumpLos insultos y ofensas de Donald Trump contra el pueblo mexicano han sido públicos. Se han difundido profusamente a lo largo de un año, de manera sistemática, por el mundo entero. ¿Por qué entonces la presunta defensa realizada por Peña Nieto tendría que haberse hecho en privado?

¿Por qué dar pie a la natural sospecha, más aun, tratándose del presidente con la más baja credibilidad en la historia del país?

Suponiendo sin conceder que, en realidad, como alardea, Peña le puso los puntos sobre las íes al odioso güero en la intimidad, ¿por qué no refrendó esa actitud presuntamente digna en la conferencia de prensa posterior?

Es una pregunta elemental que hasta Denise Maerker le formuló a un mandatario completamente extraviado en su irrenunciable misión de representarnos.

meme-enrique-pena-lord-tesisPero hablemos claro. Es evidente que Peña está mintiendo. Si de algo ha servido el reportaje sobre su plagio profesional para obtener el grado de licenciado, es precisamente para saber, sin lugar a dudas, que don Enrique no tiene escrúpulos para engañar. Lo que haya tratado en privado con el candidato republicano no puede presagiar nada bueno para México.

Al enterarme ayer por la mañana de este encuentro vergonzoso me lancé de inmediato a hablar de una evidente, documentada y perfectamente nítida traición a la patria, lo que traería por consecuencia una obligada y bien fundamentada destitución, al menos mil veces más justificada que la de Dilma Rousseff en Brasil. Pero me guardé de grabar algo tan grave en video hasta conocer el resultado final de la reunión. Igual prudencia mantuvo, a regañadientes, Enrique Kcarton-reforma-calderon-en-un-mismo-dia-01-09-16-bisrauze en su plática con Loret de Mola. Había que conceder el beneficio de la duda a Peña Nieto, porque no es enchílame otra ponerse a hablar de traición a la Patria, a los millones de mexicanos dentro y fuera del país que hemos sido insultados por quien ahora Peña recibe en Los Pinos como si ya fuera jefe de Estado. El beneficio de la duda se extinguió, se hizo pedazos en la conferencia de prensa, en el discurso posterior de Trump en Arizona, en la entrevista de Peña con Denise Maerker y en el timorato artículo que publicó el Presidente en El Universal.

En resumidas cuentas, Peña apostó por Donald Trump. Se involucró hasta el cogote en un proceso electoral extranjero cuando había repetido hasta la saciedad que no lo haría. Que sería respetuoso y se mantendría al margen. Y encima lo hizo respaldando al peor candidato, hablando de un muro que sólo existe en la morbosa imaginación de este ambicioso enfermo mental. Y no es que repudie que los extranjeros se inmiscuyan en nuestros asuntos, como postula un cada vez más decrépito López Obrador. Bienvenidas sean las intervenciones de la ONU y de organismos protectores de derechos humanos, por mencionar sólo algunos ejemplos positivos de la interacción multinacional.

carton-reforma-camacho-pero-que-necesidad-01-09-16-anchoAl empiernarse con Trump,  Peña no solamente ofendió a nuestro pueblo, sino innecesaria y torpemente también a la candidata Clinton, justo la que se perfila como triunfadora y que se ha mostrado promisoriamente tolerante con los millones de inmigrantes mexicanos. Incomprensiblemente se le rindió públicamente al enemigo -que ahora se ostenta como amigo del presidente mexicano- y le prestó el mejor escenario posible para su recuperación en una batalla electoral casi perdida. Es como si el jefe máximo de los judíos le hubiera abierto de par en par las puertas de su casa, con grata complacencia “diplomática”, a Adolfo Hitler. Peña jugó el triste papel -y podría ser identificado sin exageración en el futuro- como el engendro moderno de Benito, no Juárez, sino Mussolini. De ese tamaño.

Esperemos que se trate de un pasaje más de la simple estupidez a la que nos tiene acostumbrados este gobierno. La alternativa pone los pelos de punta. Si no se trató de un error y todo fue intencional, incluso el riesgo calculado de reducir a cero la muy mermada popularidad del Presidente, entonces lo negociado en privado sólo puede apuntar hacia un golpe de Estado para mantenerse por la fuerza en el poder, con el aval de un eventual Presidente fascista a quien se le echó la mano para superar su debacle electoral, declarando que “los enemigos de México”, es decir, la izquierda morenista perfilada como opción comicial ganadora, “llevarían el país al desastre”.

pena-y-el-ejercito-18-04-2016La versión última del “fraude patriótico” perpetrado con diversas fisonomías a partir del 88, máscaras que van desde la quema de los paquetes electorales, hasta el fraude cibernético que permitió a Calderón rebasar en la fase final del conteo, por una nariz, a López Obrador.

El fraude patriótico que pasó también por el asesinato de Colosio podría adoptar el terrible rostro del golpe militar de Estado, un tabú ampliamente difundido en el sur del continente que no ha llegado todavía a México, pero que se perfila desde la militarización creciente con el pretexto de la lucha contra el narco.

Peña, el Presidente mejor encarrilado de la historia en la ruptura de los tabúes de la Revolución Mexicana, no tendría quizá ningún inconveniente en propiciar un golpe militar si lo que está en juego es la posibilidad de ir a la cárcel. Quizá por ello su compulsiva afición de homenajear casi a diario a las fuerzas armadas. ¿No cree usted?