¿DEBE IRSE VIDEGARAY?: JUEGOS DE PODER / POR LEO ZUCKERMANN

… En el ámbito económico, los resultados del secretario de Hacienda dejan mucho que desear

carton-reforma-rictus-economia-24-08-16Ayer, en su noticiero, Pepe Cárdenas me preguntó a cuál secretario de Estado debía remover el presidente Peña. Difícil pregunta. Contesté: al secretario de Hacienda, Luis Videgaray. ¿Por qué? Creo que ha llegado el momento de dejarle el manejo de las finanzas públicas a otra persona que tenga el tiempo, la credibilidad y la capacidad de hacer un fuerte ajuste, de tal suerte que pueda cerrarse el déficit público y evitar una caída en la calificación de la deuda gubernamental. Supongo que el Presidente quiere evitar, a toda costa, llegar a 2018 en medio de una recesión que incremente las probabilidades de ganar de la oposición.

Videgaray es, sin duda, uno de los hombres fuertes de Peña. Inteligente, educado y elocuente, ha sido el cerebro del gobierno. Pero como ha estado metido en tantas movidas, me parece que no le ha dedicado el tiempo y el esfuerzo a gestionar el complejo manejo de las finanzas públicas. En sus dos últimos años, Peña requiere a un secretario de Hacienda concentrado al 100% en reducir el gasto para evitar que la deuda siga creciendo. Rumbo a la sucesión presidencial —en la que creo que Videgaray no tiene posibilidades algunas, debido al escándalo de la casa de Malinalco financiada por Grupo Higa—, el Presidente podría sacarlo de Hacienda para llevárselo como jefe de la Oficina de la Presidencia con el objetivo de coordinar y gestionar el final y entrega del gobierno peñista.

Los grandes logros del gobierno de Peña no se explican sin Videgaray. Ahí están, por ejemplo, las reformas estructurales que serán el gran legado de esta administración. Pero, en el ámbito económico, los resultados de Videgaray dejan mucho que desear. A lo largo del sexenio, Hacienda siempre ha prometido tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) más altas que nunca se han concretado. Ha sido lamentable ver cómo, cada vez que el Inegi informa cómo va la economía mexicana, el subsecretario Aportela sale a dar la mala noticia de que el gobierno baja su perspectiva de crecimiento. Una y otra vez ha ocurrido lo mismo a lo largo de este sexenio.

remesas-de-mexicanos-ayudan-mas-a-economiaAnteayer, el Inegi presentó el crecimiento del PIB de México. Durante el trimestre abril-junio de 2016 disminuyó -0.2% respecto del primer trimestre del año con cifras ajustadas por estacionalidad. Esto representa la primera caída del PIB mexicano en tres años. Si lo tomamos en términos anualizados, es decir, entre el segundo trimestre de 2016 y el de 2015, la economía mexicana creció 1.5%. Por componentes, el sector secundario (industria) se redujo -1.5% en términos reales entre el segundo y el primer trimestres del año; las primarias (actividades agropecuarias) también decrecieron en -0.3%; las terciarias (servicios) fueron las únicas que avanzaron, aunque de manera marginal en 0.1%. Acto seguido, Aportela anunció que la proyección de crecimiento de 2016 bajaba a un rango de entre 2 y 2.6%. Todo indica que, si bien nos va este año, el PIB crecerá en el límite inferior, es decir, dos por ciento.

videgaray-sabia-de-caso-ohl-03-02-2016Hacienda dio otra mala noticia. El valor de la deuda total, medido en el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, superará este año, por primera vez, 50% del PIB. México sigue endeudándose. Ayer, por eso, la calificadora Standard & Poor’s bajó la perspectiva de la calificación de crédito de México de “estable” a “negativa”. Esto quiere decir que, dentro de los próximos 24 meses, la deuda gubernamental podría bajar de calificación. “El índice de deuda ha aumentado de manera continua desde sólo 28% del PIB en 2005, lo que refleja el impacto de los constantes déficits fiscales moderados en un contexto de bajo crecimiento del PIB en este periodo”, afirmó la calificadora y concluyó: “aunque el nivel de deuda de México es moderado, el gobierno tiene menos margen de maniobra fiscal que el que tenía hace diez años”.

Videgaray es, en parte, responsable de esta situación adversa. Durante su gestión se aceleró el endeudamiento gubernamental que ya venía dándose desde el sexenio pasado. Para asegurar un cierre ordenado de las finanzas públicas nacionales, creo que es hora que el Presidente se lo lleve a Los Pinos y ponga en Hacienda a un secretario con el tiempo, la credibilidad y la capacidad de que el gobierno se apriete, de verdad, el cinturón.

 

Excélsior, 24-08-2016: http://www.excelsior.com.mx/opinion/leo-zuckermann/2016/08/24/1112783

 

 

 

 

Economía: la urgencia de cambiar el modelo

agustin-carstens-y-luis-videgaray-anuncian-recortes-contra-volatilidad-fotoarte-notiguiaLa firma calificadora Standard and Poor’s (S&P) anunció ayer que redujo de estable a negativa la calificación de la perspectiva de impago de la deuda pública mexicana y advirtió que si el gobierno federal no reduce sus pasivos podría decretar una nueva degradación. La revisión de la perspectiva de las calificaciones a escala global refleja una posibilidad de al menos una en tres de que bajemos la calificación en los próximos 24 meses si el nivel de deuda del gobierno general o la carga de intereses presenta un deterioro superior a nuestras expectativas, y aumenta la vulnerabilidad de las finanzas públicas de México ante los choques adversos, señaló la agencia.

Agregó que factores no económicos como la corrupción, la débil aplicación de la ley y las debilidades en la gobernabilidad han derivado en una tasa de crecimiento decepcionante a pesar de las reformas estructurales. S&P apuntó que en la última década la deuda pública no ha dejado de crecer en relación con el producto interno bruto (PIB), y en la actualidad el gobierno tiene menos margen de maniobra fiscal que hace 10 años, cuando era de 28 por ciento del PIB. Esa proporción es ahora de 45 por ciento y la calificadora prevé que llegará a 47 o 48 por ciento para 2018-2019.

pena-carstens-risas-por-economia-25-02-2016El balde de agua fría arrojado por la empresa estadunidense –una de las tres principales calificadoras del mundo, junto con Moody’s Investors y Fitch Ratings– viene precedido por una caída en las estimaciones del crecimiento económico de este año, originalmente proyectado en más de 3 por ciento y que ahora se ha fijado, dependiendo de la fuente, en 2 por ciento o menos, y constituye una señal de alerta que debiera ser tomada en cuenta por las autoridades económicas del país.

El hecho esencial es que las reformas estructurales aprobadas a finales del sexenio anterior y en los primeros 14 meses del actual no sólo no han detonado el crecimiento económico que México requiere, sino que han causado una fuerte polarización nacional y han derivado, como es el caso de la educativa, en una marcada agudización de los conflictos sociales.

Es cierto que parte de la explicación de la naturaleza contraproducente de tales reformas se encuentra en el mal momento económico internacional, particularmente por lo que hace a la caída de las cotizaciones del petróleo y al insuficiente crecimiento en diversas regiones del mundo. Pero es evidente que las modificaciones constitucionales de corte neoliberal implantadas en el marco del Pacto por México se traducen en un incremento de la desigualdad, la pobreza y la desprotección jurídica de la porción mayoritaria de la población y, con ello, en un desasosiego social que inevitablemente reduce las expectativas de recuperación económica, incluso si el entorno exterior fuera menos desfavorable que el actual.

Ha de constatarse, pues, que el dogma contenido en el llamado consenso de Washington ha sido llevado demasiado lejos en el país y que ha desembocado en un callejón sin salida. La propuesta de generar riqueza en las cúpulas para que se derrame poco a poco al resto de la sociedad, no ha funcionado: la riqueza generada, lejos de socializarse, se concentró en unas cuantas manos y ahora, para colmo, ya no se genera. Es tiempo, en consecuencia, de cambiar el orden de prioridades, abandonar la estrategia que ha favorecido a los capitales nacionales y transnacionales y colocar el bienestar de la gente como preocupación central de la política económica.

 

La Jornada, 24-08-2016: http://www.jornada.unam.mx/2016/08/24/opinion/002a1edi