DICE EL PRESIDENTE PEÑA EN TRUMPILANDIA QUE RESPETA A DONALD TRUMP: LA VERSIÓN NO OFICIAL / POR JESÚS LÓPEZ SEGURA

 

Esconde Peña su falta de valor y talento en una falsa prudencia diplomática

donald-trump-fascista-odia-a-mexicanos-02-03-2016El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, fue a decir a los Estados Unidos, en plena convención republicana, que él respeta a Donald Trump tanto como a Hillary Clinton. Esconde, así, su falta de valor y de talento en una falsa “prudencia diplomática” y miente al asegurar que jamás ha insinuado siquiera que Trump sea un populista similar a Hitler y a López Obrador.

Algunos analistas políticos, así como los cada vez más numerosos admiradores del señor Trump, se congratulan con las palabras del Presidente. Les hace sentir seguros que no haya ido a confrontarse con el magnate. Dice por ejemplo Gabriel Guerra en su columna de El Universal:

enrique-pena-nieto-y-obama-no-dice-nada-contra-trump“Una visita prudente, discreta, en la que Peña Nieto evitó meterse a la reyerta, como muchos quisieran verlo. De la derecha y la izquierda, de personajes inteligentes y serios y de otros no tanto, se escuchan voces que exigen al gobierno mexicano lanzarse con todo en contra de Trump, el candidato y su racismo, su antimexicanismo”.

Yo soy de los que, “inteligente y serio o no tanto”, exigiría a un representante mío, y más aún como mandatario, es decir, quien recibe el mandato del pueblo de México, dar una respuesta contundente a cualquiera, candidato presidencial de Tanzania o de Estados Unidos, o se tratara del mismísimo Papa, si este personaje se dedicara sistemáticamente a atacar, a denigrar, a insultar a los mexicanos. Lo menos que podríamos esperar de nuestra máxima autoridad es que nos representara decorosamente, prudente, claro, pero digno.

trump-se-corona-como-xenofobo-01-07-2016Ahora bien. Tratándose específicamente de Enrique Peña Nieto, no sería este modesto analista tan ingenuo de esperar que actuara con un mínimo de dignidad, porque no lo ha hecho en el escándalo de la Casa Blanca ni en prácticamente ninguna de las atrocidades que han tenido lugar durante su mandato. Ni tampoco, por cierto, sería tan tonto como para pensar que un reclamo de Peña contra Donald Trump por estar usando al pueblo de México como su trapeador en la campaña, pudiera tener algún resultado positivo, porque Peña en particular es el presidente mexicano peor calificado en la historia y cualquier desplante mediático suyo tiene, por razones obvias, resultados iatrogénicos, es decir, exactamente contarios a sus intenciones. Capaz que cada crítica de Peña contra Trump le acarrearía miles de votos mexicanos.

portada-satirica-de-the-boston-globe-sobre-trump-si-gana-eleccionesAgrega Gabriel Guerra en la columna de referencia: “Comprendo y comparto su enojo y frustración, pero no creo que corresponda al gobierno mexicano entrometerse en el proceso electoral de otro país. Por principio de legalidad y de precepto de derecho internacional; por elemental sentido de supervivencia, pues no quisiéramos que nos hagan jamás algo similar; y por sentido común, ya que un pronunciamiento del gobierno mexicano no le quitaría un solo voto a Trump y en cambio abonaría a su discurso, al que podría ahora sumar el de la injerencia de uno de sus villanos favoritos”.

Otra vez falla Guerra en casi todo su diagnóstico apologético: No es el gobierno mexicano el que se entrometería en el proceso electoral de otro país. No señor Guerra. Un contendiente por la presidencia de otro país es el que ha inmiscuido al pueblo mexicano en su proceso electoral, insultándolo, amenazándolo y humillándolo públicamente. Son millones de migrantes mexicanos, legales e ilegales, los que han ido a meterse al territorio de otro país y se pueden ver terriblemente afectados por los resultados de ese proceso electoral que les atañe directísimamente y, por tanto, a todo el pueblo de México y a sus mediocres representantes. No le estamos exigiendo a Peña que haga a un lado su farsa “diplomática” y se faje los pantalones para ir a meterse al proceso electoral del Congo Belga, le exigimos que tome cartas en un asunto en el que se juegan su futuro millones de compatriotas en ambos lados de nuestra frontera Norte.

donald-trump-odia-a-mexicanos-06-04-2016Agrega Guerra que “no nos gustaría que los Estados Unidos intervinieran” en nuestros procesos electorales y que, por ello, “por un elemental sentido de supervivencia”, no debería el Presidente Peña abrir la boca para poner al tal Trump en su sitio. Otra vez disiento. A mí me encantaría que hubiera observadores electorales no sólo de los Estados Unidos, sino del resto del mundo, si ello fuera posible, para evitar de una vez por todas que en el 2017 y en el 18 otra vez se anden regalando despensas, tarjetas de dinero público y del narco, o se cometan los fraudes cibernéticos y alianzas envenenadas para simular alternancias irreales, con todo lo cual se ha instaurado en México una dictadura prianista que ya lleva 33 años y medio, a base de robar elecciones con el pretexto del “fraude patriótico” (el que realizan -y lo reconocen cínicamente- dizque para “salvar al país” de candidatos que representan “un peligro”, como Cuauhtémoc Cárdenas o el Peje López Obrador), o de plano mediante el vil asesinato de candidatos “populistas“, como fue el caso de Luis Donaldo Colosio. Bienvenida la injerencia internacional si ello ayuda a rescatar al pueblo de México de semejantes ofensas a la democracia.

erigen-muro-contra-el-odio-de-donald-trump-fotoarte-notiguiaPara resumir, quisiera que el Presidente mexicano fuera uno con el talento suficiente como para poner a Trump en su lugar, es decir, que lejos de hipocresías “diplomáticas”, pudiera explicar claramente a los residentes mexico-norteamericanos que en gran número piensan votar por Trump porque suponen detendrá la creciente inmigración que amenaza la estabilidad que han logrado conquistar luego de muchos años de enormes sacrificios, pero se engañan, porque una vez en el poder, es altamente probable que este personaje, evidentemente fascista, la emprenda contra todos los mexicanos, legales e ilegales, y declare una suerte de guerra santa contra la enchilada completa. El racismo desatado, como lo demuestra la historia del nazismo, no respeta fronteras y mucho menos Green cards.

enrique-pena-pide-perdon-por-casa-blanca-cara-de-enojado-fotoarte-notiguiaÉsa sería la obligación de un Gobierno mexicano con dignidad y talento, pero como el de Peña carece ostensiblemente de ambos atributos, es mejor que se quede callado. Que simule dar una lección de civilidad y madurez política absteniéndose de intervenir. Y hubiera sido mucho mejor no viajar a los Estados Unidos, para evitarse y evitarnos la humillación de haber quedado, otra vez, en ridículo. ¿No cree usted?